Tras el desarrollo en el año 2022 de la Iniciativa Marco de Cuidados (IMACU), en la cual participaron asociaciones vecinales y de pacientes, sociedades científicas y sindicatos, un comité institucional y un comité científico-técnico, el 21 de mayo de 2025 fue aprobado en el pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), el Marco Estratégico para los Cuidados de Enfermería (MECE) 2025-2027.
Con el propósito de garantizar el derecho fundamental de la ciudadanía a recibir unos cuidados adecuados y de calidad, el MECE reconoce el cuidado como un componente esencial de la salud pública y busca visibilizar y situar a las enfermeras y técnicos en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE) dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS) español, en el centro del modelo asistencial.
El objetivo fundamental que se plantea es elaborar un modelo consensuado de referencia para el desarrollo de las profesiones de los cuidados y la mejora de los resultados en salud para toda la población, desde la perspectiva de los determinantes sociales, la atención en el ciclo de vida, la equidad, la perspectiva de género, la perspectiva de salud global, cobertura universal, la salutogénesis y la alineación con las diferentes estrategias en salud del sistema. Para ello, las medidas a desarrollar se agrupan en cinco líneas estratégicas, con objetivos generales, específicos, acciones y resultados para cada una de ellas: Situación de necesidades de salud y de la adecuación de recursos humanos para atenderlas, Modelo de cuidados, Desarrollo competencial en cuidados, Investigación e innovación en cuidados y Visibilización y liderazgo.
Desde una perspectiva crítica, el MECE ofrece una visión clara de los retos estructurales que enfrentan las enfermeras. En este sentido, el marco prioriza la planificación de recursos humanos basándose en la Situación de necesidades de cuidados y no en ratios genéricos. Esta orientación hacia la adecuación de plantillas a la carga real de trabajo puede contribuir a mejorar la calidad asistencial y la seguridad, aunque, su puesta en marcha requiere voluntad política, inversión y una coordinación efectiva entre las comunidades autónomas, lo que históricamente ha sido una de las mayores limitaciones del SNS.
Una de las principales fortalezas del MECE radica en su apuesta por un Modelo de práctica profesional homogéneo que reconozca la autonomía enfermera y la diversidad de contextos asistenciales. El documento promueve un ejercicio más autónomo y reflexivo, fundamentado en la práctica basada en la evidencia y en la toma de decisiones clínicas propias. Sin embargo, este avance teórico contrasta con una realidad institucional donde persisten estructuras jerárquicas que restringen la autonomía profesional y que requiere no solo las reformas estructurales que propone el marco, sino también un cambio cultural dentro de las organizaciones sanitarias.
Otro de los ejes fundamentales del MECE es el Desarrollo competencial y la profesionalización. La definición de itinerarios de desarrollo y la consolidación de especialidades constituyen pasos decisivos hacia una enfermería más resolutiva y visible. Sin embargo, la ausencia de un sistema homogéneo de reconocimiento y acreditación de competencias entre comunidades autónomas, de mejoras en las condiciones laborales, de incentivos económicos y de oportunidades de carrera, puede limitar el impacto de estas medidas.
La línea estratégica dedicada a la Investigación e innovación en cuidados representa un avance significativo hacia la consolidación de una enfermería científica. El fomento de la investigación aplicada y la creación de sistemas de indicadores sensibles a los cuidados pretenden medir el verdadero impacto de la práctica enfermera en los resultados en salud. Empero, la investigación en cuidados sigue enfrentando barreras estructurales, como la falta de financiación específica, la escasa cultura investigadora en muchos entornos asistenciales y la limitada presencia de enfermeras en los órganos de decisión científica. Por ello, el reto es integrar la investigación en la práctica cotidiana y no relegarla al ámbito académico.
El MECE también subraya la necesidad de Visibilizar y fortalecer el liderazgo enfermero incorporando enfermeras en estructuras directivas. El liderazgo efectivo requiere no solo cargos formales, sino también reconocimiento social, capacidad de influencia y espacios reales de poder en la toma de decisiones. En este sentido, la enfermería española aún lucha contra una invisibilidad estructural que el MECE intenta revertir, pero cuya solución exige transformaciones culturales más profundas.
En conclusión, en un contexto de creciente demanda y recursos limitados, los cuidados son un pilar de la sostenibilidad del sistema sanitario y las enfermeras comunitarias son agentes clave para promover el autocuidado, prevenir complicaciones, coordinar y optimizar la atención e impulsar la participación ciudadana. El MECE 2025-2027 representa un paso necesario hacia la consolidación de una enfermería moderna, científica y protagonista del cambio sanitario. Sin embargo, su implementación exige superar las tradicionales brechas entre política y práctica, entre discurso y acción. Solo mediante una apuesta sostenida por el liderazgo, la autonomía profesional y la equidad territorial el MECE podrá trascender el plano normativo y convertirse en una verdadera palanca de transformación del sistema sanitario español.