Josué González Hernández, Ana María Rodríguez Piriano
El artículo reflexiona sobre la experiencia de la pérdida como acontecimiento transformador que revela el valor de aquello que se poseía y que, en la cotidianeidad, permanecía invisibilizado. A través de una aproximación humanista y fenomenológica, se analiza cómo la ausencia irrumpe en la biografía personal, reconfigura prioridades y modifica la comprensión del sentido de la vida. La pérdida –ya sea de salud, vínculos, capacidades o proyectos– se presenta no solo como fuente de sufrimiento, sino también como oportunidad de toma de conciencia y reconstrucción interior. Se destaca la importancia del acompañamiento profesional desde una perspectiva empática, ética y centrada en la persona, especialmente en contextos sanitarios y de cuidados. El trabajo subraya que el reconocimiento del valor emerge frecuentemente tras la privación, invitando a una práctica reflexiva que integre dimensión emocional, relacional y existencial en la atención
This article reflects on the experience of loss as a transformative event that reveals the value of what once seemed ordinary and unnoticed in everyday life. Through a humanistic and phenomenological approach, it examines how absence disrupts personal biography, reshapes priorities, and alters one’s understanding of life’s meaning. Loss–whether related to health, relationships, abilities, or life projects–is presented not only as a source of suffering but also as an opportunity for awareness and inner reconstruction. The paper highlights the importance of professional support grounded in empathy, ethics, and person-centered care, particularly in healthcare and caregiving contexts. It emphasizes that recognition of value often emerges through deprivation, encouraging reflective practice that integrates emotional, relational, and existential dimensions into care. Ultimately, loss is understood as a deeply human experience that can foster personal growth and renewed meaning.