La enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MAFLD/MASLD) representa la causa más frecuente de hepatopatía crónica en países desarrollados 1. El diagnóstico puede ser complejo cuando no existe evidencia clara de esteatosis hepática en las pruebas de imagen o cuando las pruebas no invasivas ofrecen resultados discordantes.
Presentamos el caso clínico de una mujer de 53 años con obesidad mórbida, derivada por alteración persistente del perfil hepático con patrón colestásico.
La evaluación inicial descartó causas virales, autoinmunes, tóxicas, genéticas y metabólicas 2,3. Las pruebas de imagen (ecografía y colangio-RMN) no mostraron alteraciones relevantes 4. La elastografía hepática fue limitada por el elevado Índice de Masa Corporal (IMC) de la paciente, con valores que sugerían fibrosis avanzada (F3-F4) 5, en discordancia con los scores no invasivos (APRI y FIB-4) compatibles con F0-F1 6.
Dada la discrepancia diagnóstica y dudosa fibrosis significativa, se realizó biopsia hepática, que evidenció esteatosis microvesicular leve sin fibrosis ni colestasis 8.
La paciente fue derivada a endocrinología e informada sobre la importancia de la pérdida de peso, seguimiento de dieta mediterránea y realización de ejercicio físico. Se propuso tratamiento con agonistas del receptor GLP-1, según lo recomendado por las guías EASL 2024 1, que la paciente rechazó por motivos económicos.
Metabolic dysfunction-associated liver disease (MAFLD/MASLD) is the most common cause of chronic liver disease in developed countries 1. Diagnosing the condition can be challenging when there is no clear evidence of hepatic steatosis on imaging studies or when non-invasive tests yield discordant results.
We present the case of a 53-year-old woman with morbid obesity, referred due to persistent abnormalities in liver function tests with a cholestatic pattern.
The initial evaluation ruled out viral, autoimmune, toxic, genetic, and metabolic causes2,3. Imaging studies (ultrasound and MRCP) showed no significant abnormalities 4. Liver elastography was limited by the high Body Mass Index (BMI), with values suggesting advanced fibrosis (F3–F4)5, which was discordant with non-invasive scores (APRI and FIB-4) consistent with F0–F16. Due to this diagnostic discrepancy and uncertainty regarding significant fibrosis, a liver biopsy was performed, revealing mild microvesicular steatosis without fibrosis or cholestasis8.
The patient was referred to endocrinology and counseled on the importance of weight loss, adherence to a Mediterranean diet, and regular physical activity. Treatment with GLP-1 receptor agonists, as recommended by the 2024 EASL guidelines1, was proposed but declined by the patient for economic reasons.