La COVID‑19 persistente se caracteriza por la persistencia de síntomas como disnea, fatiga, tos y deterioro funcional más allá de las 12 semanas tras la infección inicial. La fisioterapia respiratoria podría jugar un papel clave en la mejora de la función pulmonar y la calidad de vida de estos pacientes. Esta revisión bibliográfica analiza la evidencia actual en bases como PubMed, Scopus y Cochrane Library, centrada en técnicas como ejercicios de respiración diafragmática, drenaje postural, presión positiva intermitente inspiratoria (IPPB) y entrenamiento de fuerza inspiratoria. Se evaluaron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y guías clínicas con fecha de publicación entre 2020 y 2025. Los resultados sugieren que los protocolos estructurados mejoran la capacidad pulmonar (evaluada con FEV₁ y FVC), reducen la disnea (Borg, mMRC) y aumentan la capacidad funcional (6‑min Walk Test), aunque la evidencia varía en calidad y muestra heterogeneidad en los diseños. Se requieren más estudios aleatorizados y con mayor tamaño muestral.
Long‑COVID is characterized by persistent symptoms such as dyspnea, fatigue, cough, and functional impairment beyond 12 weeks after initial infection. Respiratory physiotherapy could play a pivotal role in improving lung function and quality of life in these patients. This bibliographic review examines current evidence from databases including PubMed, Scopus, and Cochrane Library, focusing on techniques such as diaphragmatic breathing exercises, postural drainage, intermittent positive pressure breathing (IPPB), and inspiratory muscle training. Clinical trials, systematic reviews, and clinical guidelines published between 2020 and 2025 were evaluated. Results indicate that structured protocols improve pulmonary capacity (FEV₁, FVC), reduce dyspnea (Borg, mMRC) and enhance functional capacity (6‑min Walk Test), although evidence quality and heterogeneity are observed across studies. Further randomized studies with larger sample sizes are needed.