Daniela Cano García
, Andrea Catalina Montoya Quiceno
, Ana Elisa Tamayo Echeverri
, Thalía Ramírez Montoya
Las urgencias neurológicas pediátricas representan un desafío clínico significativo, donde las convulsiones febriles y el debut de la epilepsia son dos de las entidades más prevalentes. Este artículo presenta una revisión exhaustiva sobre el diagnóstico diferencial entre ambas. Las convulsiones febriles se definen como eventos benignos, generalmente autolimitados, desencadenados por fiebre (>38°C) en niños neurológicamente sanos de 6 meses a 5 años, en ausencia de infección del sistema nervioso central o desequilibrio metabólico. En contraposición, la epilepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por una predisposición duradera a generar convulsiones recurrentes no provocadas. Se analizan en profundidad los aspectos epidemiológicos, fisiopatológicos, clínicos, diagnósticos y terapéuticos de cada entidad, destacando la importancia de un abordaje sistemático en el servicio de urgencias para optimizar el manejo, evitar intervenciones innecesarias y mitigar la ansiedad familiar. Se concluye que las convulsiones febriles simples presentan un excelente pronóstico, mientras que las formas complejas o recurrentes constituyen un factor de riesgo para el desarrollo futuro de epilepsia, requiriendo un seguimiento más estrecho.
Pediatric neurological emergencies represent a significant clinical challenge, with febrile seizures and the onset of epilepsy being two of the most prevalent conditions. This article provides a comprehensive review of the differential diagnosis between these entities. Febrile seizures are defined as generally benign, self-limited events triggered by fever (>38°C) in neurologically healthy children aged 6 months to 5 years, in the absence of central nervous system infection or metabolic imbalance. In contrast, epilepsy is a chronic neurological disorder characterized by a persistent predisposition to generate unprovoked, recurrent seizures. Epidemiological, pathophysiological, clinical, diagnostic, and therapeutic aspects of each condition are analyzed in depth, emphasizing the importance of a systematic approach in the emergency department to optimize management, avoid unnecessary interventions, and reduce family anxiety. It is concluded that simple febrile seizures have an excellent prognosis, whereas complex or recurrent forms constitute a risk factor for the future development of epilepsy, requiring closer follow-up.