Laura Morales Blasco, Mario Martínez Fleta, Alejandra Ruiz Colodrero, Alicia Viñas Barros, Carlos Moreno Gálvez, Ignacio Ladrero Paños
El aneurisma y la disección aórtica representan condiciones angioquirúrgicas críticas con elevada morbimortalidad que exigen una actuación urgente e interdisciplinar. Un aneurisma se define como dilatación patológica de la aorta, mientras que la disección implica la formación de un canal falso entre capas vasculares. La fisiopatología incluye degeneración de la media y ruptura de la íntima, predisponiendo a hemorragia y falla orgánica. Se clasifican según localización anatómica y tipo Stanford. El diagnóstico clínico y por imagen (eco-TEE, angio-TC) en el quirófano y UCI permiten una actuación temprana. El tratamiento varía desde vigilancia médica con control de la presión arterial hasta cirugía urgente (reemplazo valvular y aórtico en tipo A o intervención endovascular en tipo B complicada). El anestesiólogo desempeña un papel crítico en la monitorización hemodinámica, la protección cerebral durante la circulación extracorpórea y la optimización del soporte respiratorio y metabólico. El pronóstico mejora con protocolos establecidos, aunque la rotura o el compromiso de órganos distales aumentan la mortalidad. Se recomienda seguimiento imagenológico de por vida y control riguroso de comorbilidades arteriales. Este documento resalta la importancia de la formación especializada y de equipos dedicados al manejo del aneurisma y disección aórtica en entornos perioperatorios y críticos.
Aortic aneurysm and dissection are critical vascular conditions with high morbidity and mortality that require urgent and interdisciplinary management. An aneurysm is defined as a pathological dilation of the aorta, while dissection involves the formation of a false lumen within the aortic wall. The pathophysiology includes medial degeneration and intimal rupture, predisposing to hemorrhage and organ failure. They are classified anatomically and according to the Stanford system. Clinical and imagistic diagnosis (TEE, CT angiography) in the operating room and ICU enables early intervention. Treatment ranges from medical surveillance with strict blood pressure control to urgent surgery (aortic valve and ascending aorta replacement in type A or endovascular repair in complicated type B). The anesthesiologist plays a vital role in hemodynamic monitoring, cerebral protection during cardiopulmonary bypass, and optimization of respiratory and metabolic support. Prognosis improves with established protocols, although rupture or organ compromise increases mortality. Lifelong imaging follow-up and strict control of arterial comorbidities are recommended. This document emphasizes the importance of specialized training and dedicated teams for managing aortic aneurysm and dissection in perioperative and critical care settings.