A. Alías, J.A. Fernández Valencia, Juan Carlos Martínez Pastor, E. Tornero, A. Vergara, Andrés Combalia Aleu, L. Morata, Alex Soriano, E. Muñoz Mahamud
Introducción El diagnóstico de la infección protésica articular (IPA) sigue representando un reto, ya que no existe una única prueba capaz de confirmar o descartar la infección de forma concluyente. Los criterios diagnósticos actuales se basan en la combinación de hallazgos clínicos, analíticos y microbiológicos. La lipocalina-2 (LCN2) ha emergido como un biomarcador potencial para la IPA, especialmente en los casos agudos. Sin embargo, su utilidad diagnóstica en la IPA crónica y en los fracasos asépticos no está bien establecida. El objetivo de este estudio fue evaluar el rendimiento diagnóstico de la LCN2 sinovial en la IPA crónica.
Material y métodos Se llevó a cabo un estudio prospectivo en pacientes sometidos a artroplastia de revisión de cadera o rodilla entre abril de 2022 y abril de 2023. Los casos se clasificaron inicialmente de forma preoperatoria como sépticos o asépticos según los criterios de la European Bone and Joint Infection Society (EBJIS), en función de las pruebas disponibles antes de la cirugía. Tras la intervención, los criterios de la EBJIS se reaplicaron para establecer el diagnóstico definitivo. Se compararon los niveles de LCN2 entre grupos y se evaluó su rendimiento diagnóstico mediante curvas ROC.
Resultados De los 125 pacientes intervenidos, 110 fueron incluidos en el análisis final tras excluir aquellos sin suficiente cantidad de líquido sinovial para la cuantificación de LCN2. La mediana de edad fue de 75,0años (RIC: 68,0-81,0), y 65 pacientes (59,1%) eran mujeres. Según la evaluación preoperatoria, 90 casos (81,8%) fueron clasificados como fracasos asépticos y 20 (18,2%), como IPA crónica. No obstante, tras aplicar los criterios EBJIS, 77 casos (70,0%) fueron diagnosticados finalmente como fracasos asépticos y 33 (30,0%) como IPA. Se identificó un umbral de 266ng/ml como valor óptimo de corte para el diagnóstico de IPA, mostrando una asociación significativa tanto con el diagnóstico preoperatorio de infección (p=0,012) como, con mayor fuerza, con el diagnóstico postoperatorio definitivo (p=0,001). Los niveles elevados de LCN2 también se asociaron significativamente con niveles elevados de proteína C reactiva (PCR) en suero (p=0,02). En total, hubo 13 casos con diagnóstico discordante: clasificados inicialmente como asépticos pero confirmados postoperatoriamente como infecciosos. De ellos, 9 casos (69,2%) presentaban niveles elevados de LCN2.
Conclusión La LCN2 en líquido sinovial se perfila como un biomarcador prometedor para el diagnóstico de la IPA crónica, especialmente en aquellos casos inicialmente mal clasificados como fracasos asépticos. Su fuerte asociación con el diagnóstico definitivo de infección respalda su posible utilidad para mejorar la precisión diagnóstica. Se requieren estudios prospectivos adicionales para validar estos hallazgos y respaldar su inclusión en la práctica clínica habitual
Introduction: Diagnosing prosthetic joint infection (PJI) remains challenging, as no single test can definitively confirm or rule out infection. Current diagnostic criteria rely on a combination of clinical, laboratory, and microbiological data. Lipocalin-2 (LCN2) has emerged as a potential biomarker for PJI, particularly in acute cases. However, its diagnostic role in chronic PJI and aseptic failures is not well established. This study aimed to evaluate the diagnostic performance of synovial LCN2 in chronic PJI.
Material and methods: We conducted a prospective study of patients undergoing revision total hip or knee arthroplasty between April 2022 and April 2023. Cases were initially classified preoperatively as aseptic or septic according to the European Bone and Joint Infection Society (EBJIS) criteria, based on the tests available before surgery. After surgery, the EBJIS criteria were reapplied to establish the final diagnosis. Synovial LCN2 levels were compared between groups, and diagnostic performance was assessed using receiver operating characteristic (ROC) curve analysis.
Results: Of 125 patients undergoing revision surgery, 110 were included in the final analysis after excluding those with insufficient synovial fluid for LCN2 quantification. The median age was 75.0 years (IQR 68.0---81.0), and 65 patients (59.1%) were female. Based on preoperative evaluation, 90 cases (81.8%) were classified as aseptic failures and 20 (18.2%) as chronic PJI. However, according to the EBJIS criteria, 77 cases (70.0%) were ultimately diagnosed as aseptic and 33 (30.0%) as PJI. An LCN2 threshold of 266 ng/mL was identified as the optimal cut-off for diag- nosing PJI, showing a significant association with both the preoperative diagnosis of infection (p = 0.012) and the definitive postoperative diagnosis (p = 0.001). Elevated LCN2 levels were also significantly associated with increased serum C-reactive protein (CRP) levels (p = 0.02). There were 13 cases with discordant diagnoses: initially considered aseptic but ultimately confirmed as septic. Among these, 9 cases (69.2%) exhibited elevated LCN2 levels.
Conclusion: Synovial fluid LCN2 is a promising biomarker for the diagnosis of chronic PJI, espe- cially in cases initially misclassified as aseptic. Its strong association with the final diagnosis of infection highlights its potential to enhance diagnostic accuracy. Further prospective studies are needed to confirm these findings and support the incorporation of LCN2 into routine clinical practice.