Barcelona, España
Descripción del caso: Paciente complejo y frágil con enfermedad renal crónica terminal que después de 44 meses en tratamiento de hemodiálisis presentó prurito de muy difícil manejo. Descripción/evaluación del plan de cuidados: Gradualmente se utilizaron diferentes fármacos, técnicas y tratamientos. Se prescribieron antihistamínicos, el paciente realizó sesiones de fototerapia, también se practicaron recambios plasmáticos junto a la administración de inmunoglobulinas alternadas con sesiones de fotoaféresis extracorpóreas, mostrando escasa efectividad y una peor tolerancia al prurito. Otros tratamientos realizados fueron baños con permanganato potásico, in-filtraciones con corticoesteroides, anticuerpos monoclonales y anticonvulsivos; todo ello sin obtener los resultados esperados. Actualmente realiza hemodiálisis con pre-filtro de hemoadsorción. Ha sido importante la vigilancia de la integridad cutánea y prevención del riesgo de infección, tanto de las lesiones por rascado como el cuidado de su acceso vascular. Enfermería ha procurado proporcionar confort y ha recomendado técnicas de relajación. También ha actuado la psicóloga de nuestro centro para el manejo de la desesperanza. Actualmente sigue presentando prurito de difícil control, de manera intermiten-te, afectando seriamente su calidad de vida. Conclusiones: El prurito urémico es un trastorno infradiagnosticado. Sus desagradables síntomas provocan incomodidad e incapacidad para las actividades de la vida diaria. Sería necesaria una correcta evaluación, incorporando escalas validadas a la práctica clínica, además de un tratamiento dirigido y sistematizado para lograr el control de éste. Así mismo, me-jorar la comprensión de la fisiopatología e incorporar nuevas terapias pueden aportar consuelo y alivio en relación a esta sintomatología.
Case description: A complex and frail patient with end-stage chronic kidney disease developed severe, difficult-to-manage pruritus after 44 months on haemodialysis treatment.Description/evaluation of the care plan: Various drugs, techniques, and treatments were progressively implemented. Antihistamines were prescribed, and the patient underwent phototherapy sessions. Plasma exchange was also performed along with the administration of immunoglobulins, alternated with extracorporeal photopheresis sessions, showing limited effectiveness and worsening tolerance to pruritus. Additional treatments included potassium permanganate baths, corticosteroid infiltrations, monoclonal antibodies, and anticonvulsants, all without achieving the expected outcomes. The patient is currently undergoing haemodialysis with a pre-filter haemoadsorption system.Close monitoring of skin integrity and prevention of infection risk were essential, both for scratching-related lesions and vascular access care. Nursing staff focused on providing comfort and recommended relaxation techniques. Moreover, psychological support was provided to address feelings of hopelessness. Currently, the patient continues to experience intermittent, difficult-to-control pruritus, significantly impairing quality of life.Conclusions: Uraemic pruritus is an underdiagnosed condition. Its distressing symptoms cause discomfort and impair the ability to perform activities of daily living. Proper evaluation using validated scales in clinical practice is necessary, along with a targeted and standardised treatment approach to achieve symptom control. Furthermore, improving the understanding of its pathophysiology and incorporating new therapies may provide relief and comfort for patients experiencing this condition.