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La malnutrición (o desnutrición) y la deshidratación son frecuentes en las personas mayores, y la obesidad es un problema creciente. Sin embargo, faltan estrategias adecuadas y efectivas para contrarrestarlas en la práctica clínica.
El objetivo de esta guía fue proporcionar recomendaciones para la nutrición clínica e hidratación en la población adulta basadas en la evidencia científica, con el fin de prevenir y/o tratar la malnutrición y la deshidratación. Además, se abordó si las intervenciones para perder peso en las personas mayores con sobrepeso u obesidad son adecuadas Esta guía fue desarrollada según el procedimiento operativo estándar para las guías y documentos de consenso de ESPEN, con una búsqueda sistemática de la literatura basada en 33 preguntas clínicas en formato PICO (Población, Intervención, Comparación y Resultado). La calidad de la evidencia se evaluó con el sistema SIGN. Las recomendaciones fueron desarrolladas y consensuadas mediante un proceso compuesto por múltiples etapas.
En cuanto a resultados se desarrollaron 82 recomendaciones basadas en la evidencia para la atención nutricional en las personas mayores, cubriendo 4 temas principales: cuestiones básicas y principios generales; recomendaciones para las personas mayores con riesgo de malnutrición o con malnutrición; recomendaciones para las personas mayores con enfermedades específicas y recomendaciones para prevenir, identificar y tratar la deshidratación. En general, se recomienda que a todas las personas mayores se les realice un cribado (o tamizaje) de malnutrición para identificar tempranamente un riesgo existente. La nutrición oral se puede apoyar mediante intervenciones de enfermería, educación, consejo nutricional, modificación de alimentos y el uso de suplementos (o complementos) nutricionales orales. La nutrición enteral debe iniciarse si la alimentación por vía oral es insuficiente o imposible. La nutrición parenteral debe iniciarse si la nutrición enteral es insuficiente o imposible y el pronóstico general es favorable. Se deben evitar las restricciones dietéticas; en las personas mayores con problemas de salud relacionados con la obesidad, las dietas para bajar de peso solo deben considerarse en combinación con el ejercicio físico. Debe considerarse a todas las personas mayores como en riesgo de deshidratación debido a una baja ingesta y debe animárseles a consumir suficientes líquidos. Por lo general, las intervenciones serán individualizadas, integrales y parte de un enfoque de equipo multimodal y multidisciplinar.
Como conclusión existe una amplia variedad de intervenciones eficaces para respaldar una nutrición e hidratación adecuadas en las personas mayores, con el objetivo de mantener o mejorar el estado nutricional, el curso clínico y la calidad de vida. Estas intervenciones deben ser implementadas en la práctica clínica y utilizarse de manera sistemática
Malnutrition and dehydration are widespread in older people, and obesity is an increasing problem. In clinical practice, it is often unclear which strategies are suitable and effective in counteracting these key health threats.
The objective of this guide was to provide evidence-based recommendations for clinical nutrition and hydration in older persons in order to prevent and/or treat malnutrition and dehydration. Further, to address whether weight-reducing interventions are appropriate for overweight or obese older persons.
This guideline was developed according to the standard operating procedure for ESPEN guidelines and consensus papers. A systematic literature search for systematic reviews and primary studies was performed based on 33 clinical questions in PICO format. Existing evidence was graded according to the SIGN grading system. Recommendations were developed and agreed in a multistage consensus process.
As a result we provide eighty-two evidence-based recommendations for nutritional care in older persons, covering four main topics: Basic questions and general principles, recommendations for older persons with malnutrition or at risk of malnutrition, recommendations for older patients with specific diseases, and recommendations to prevent, identify and treat dehydration. Overall, we recommend that all older persons shall routinely be screened for malnutrition in order to identify an existing risk early. Oral nutrition can be supported by nursing interventions, education, nutritional counselling, food modification and oral nutritional supplements. Enteral nutrition should be initiated if oral, and parenteral if enteral nutrition is insufficient or impossible and the general prognosis is altogether favorable. Dietary restrictions should generally be avoided, and weight-reducing diets shall only be considered in obese older persons with weight-related health problems and combined with physical exercise. All older persons should be considered to be at risk of low-intake dehydration and encouraged to consume adequate amounts of drinks. Generally, interventions shall be individualized, comprehensive and part of a multimodal and multidisciplinary team approach.
As a conclusion a range of effective interventions is available to support adequate nutrition and hydration in older persons in order to maintain or improve nutritional status and improve clinical course and quality of life. These interventions should be implemented in clinical practice and routinely used