El objetivo fue identificar y analizar el conocimiento científico disponible sobre las estrategias más efectivas, basadas en la evidencia, para prevenir la hernia paraestomal, evaluando su eficacia e impacto. Las estrategias se agrupan en tres bloques: factores de riesgo, intervenciones preoperatorias y cuidados postoperatorios.
Entre los factores de riesgo personales destacan el IMC elevado, la edad avanzada, la malnutrición, el tabaquismo y la presencia de comorbilidades. En cuanto a los técnicos, la localización del estoma fuera del músculo recto abdominal, la técnica transperitoneal y la ausencia de planificación preoperatoria adecuada se asocian a mayor riesgo.
En el preoperatorio, cuentan con fuerte respaldo: el marcaje adecuado del sitio del estoma por una estomaterapeuta y la optimización del estado general del paciente, incluyendo control del peso, nutrición personalizada, cese del tabaquismo, manejo de comorbilidades y fortalecimiento abdominal.
En el postoperatorio, la atención continuada por profesionales especializados, como la estomaterapeuta, se asocia a mejores resultados en la prevención de complicaciones. Los programas de ejercicio físico adaptado muestran beneficios potenciales, aunque requieren mayor evidencia. El uso de fajas abdominales genera controversia debido a la escasa evidencia.
En conclusión, la evidencia actual respalda un enfoque integral, individualizado y multidisciplinar, en el que el rol de la enfermería estomaterapeuta gana protagonismo tanto en la prevención como en el acompañamiento del paciente ostomizado.
The objective was to identify and analyze the available scientific knowledge about the most effective evidence-based strategies to prevent parastomal hernia, evaluating their efficacy and impact. The strategies are grouped into three categories: risk factors, preoperative interventions, and postoperative care.
Among the personal risk factors, elevated BMI, advanced age, malnutrition, smoking, and the presence of comorbidities stand out. Regarding technical factors, the location of the stoma outside the rectus abdominis muscle, the transperitoneal technique, and the lack of adequate preoperative planning are associated with higher risk.
In the preoperative phase, strong support exists for proper stoma site marking by a stoma care nurse and optimization of the patient’s general condition, including weight control, personalized nutrition, smoking cessation, management of comorbidities, and abdominal strengthening.
In the postoperative phase, continuous care by specialized professionals, such as the stoma care nurse, is associated with better outcomes in complication prevention. Adapted physical exercise programs show potential benefits, although more evidence is needed. The use of abdominal binders is controversial due to limited evidence.
In conclusion, current evidence supports an integral, individualized, and multidisciplinary approach, where the role of stoma care nursing gains prominence both in prevention and in accompanying the ostomized patient