Jorge Núñez Suárez
Recuerdo la primera vez que crucé el umbral de esa casa. Supe al instante que aquel lugar no era solo un domicilio más, si no una escena cruda de todo lo que falla en la comunidad, cuando esta no está presente, o peor aún, cuando no existe. El aire era denso, cargado de humedad, la niebla inundaba la calle, mis pasos eran lentos y el silencio retumbaba en mis pensamientos [Fragmento de texto].