Noelia Bueno Loraque, María Montero García, Jaime Oswaldo Villalobos Valdelamar, Roxana Isabel Singo Guamanarca, Fabiola Molina Sanchez
Las infecciones metastásicas asociadas a bacteriemia por Staphylococcus aureus representan una complicación grave y potencialmente letal, especialmente en pacientes mayores con múltiples comorbilidades. Se presenta el caso de una mujer de 82 años, inicialmente ingresada por infección aguda de una prótesis de rodilla izquierda, en contexto de artritis séptica, que evolucionó hacia bacteriemia por S. aureus meticilín-sensible. Como complicaciones metastásicas se identificaron espondilodiscitis a nivel torácico (D11-D12) y aneurismas micóticos saculares localizados en la aorta torácica y abdominal. Tras valoración multidisciplinar, y dada la elevada morbimortalidad quirúrgica esperada, se optó por un tratamiento conservador basado en antibioterapia intravenosa y posteriormente terapia supresora de largo plazo. El uso de técnicas de imagen avanzadas como el PET-TAC permitió evaluar la actividad inflamatoria de los focos infecciosos y tomar decisiones terapéuticas individualizadas. La paciente evolucionó de forma favorable con estabilización clínica, control de marcadores inflamatorios y mantenimiento funcional, siendo derivada a centro de media estancia para rehabilitación y seguimiento. Este caso ilustra la importancia de considerar complicaciones sistémicas en el contexto de infecciones protésicas persistentes, especialmente en pacientes geriátricos, y destaca el valor de la estrategia conservadora como alternativa válida cuando la cirugía está contraindicada.
Metastatic infections associated with Staphylococcus aureus bacteremia are severe and potentially life-threatening complications, particularly in elderly patients with multiple comorbidities. We present the case of an 82-year-old woman, initially admitted for acute infection of a left knee prosthesis in the setting of septic arthritis, who developed methicillin-sensitive S. aureus bacteremia. Subsequent complications included thoracic spondylodiscitis (D11–D12) and saccular mycotic aneurysms of the thoracic and abdominal aorta. Due to the high expected surgical risk, a conservative approach was chosen, consisting of intravenous antibiotics followed by long-term suppressive therapy. Advanced imaging techniques such as PET-CT enabled evaluation of residual inflammatory activity and informed individualized management decisions. The patient showed clinical stabilization, normalization of inflammatory markers, and maintenance of functional status, allowing transfer to a rehabilitation facility. This case highlights the need to consider metastatic complications in persistent prosthetic infections in elderly patients and supports the role of conservative treatment as a viable option when surgery is contraindicated.