Se expone el caso de una mujer de 88 años institucionalizada, con antecedentes cardiovasculares relevantes y multimorbilidad, que ingresa por disnea progresiva secundaria a un derrame pleural masivo izquierdo. El estudio clínico y de imagen descartó tromboembolismo pulmonar y neoplasia, identificando un hemotórax no traumático probablemente relacionado con anticoagulación oral directa. El análisis del líquido pleural reveló un exudado hemático no infeccioso. El manejo incluyó toracocentesis, drenaje pleural, tratamiento diurético y soporte funcional, con mejoría inicial.
Durante la hospitalización, la paciente presentó complicaciones asociadas: infección respiratoria por COVID-19, descompensación de insuficiencia cardíaca, anemia microcítica, celulitis en extremidad inferior y episodios de delirio y ánimo depresivo. Estas condiciones se abordaron mediante terapia antiviral, antibióticos, transfusiones, hierro intravenoso, tratamiento neuropsiquiátrico y rehabilitación funcional.
La evolución clínica permitió el alta con oxigenoterapia domiciliaria mínima de 15 horas diarias y suspensión definitiva de anticoagulación tras consenso familiar para prevenir recurrencias.
Este caso refleja una complicación poco frecuente de la anticoagulación oral de acción directa, la complejidad diagnóstica y terapéutica en pacientes geriátricos frágiles expuestos a anticoagulantes, seguros en el paciente geriátrico, subrayando el balance riesgo-beneficio de la anticoagulación. La identificación precoz de complicaciones, la individualización del tratamiento y la coordinación entre niveles asistenciales son esenciales para optimizar la atención y priorizar la calidad de vida en este perfil de pacientes.
This report describes the case of an 88-year-old institutionalized woman with significant cardiovascular history and multimorbidity, admitted for progressive dyspnea secondary to a massive left pleural effusion. Clinical and imaging studies ruled out pulmonary thromboembolism and malignancy, identifying a non-traumatic hemothorax likely related to direct oral anticoagulation. Pleural fluid analysis revealed a non-infectious hemorrhagic exudate. Management included thoracentesis, pleural drainage, diuretic therapy, and functional support, with initial improvement.
During hospitalization, the patient developed associated complications: COVID-19 respiratory infection, decompensated heart failure, microcytic anemia, cellulitis of the lower limb, and episodes of delirium and depressive mood. These conditions were addressed through antiviral therapy, antibiotics, blood transfusions, intravenous iron, neuropsychiatric treatment, and functional rehabilitation.
The clinical course allowed discharge with a minimum of 15 hours of daily home oxygen therapy and the permanent discontinuation of anticoagulation after family consensus to prevent recurrence.
This case highlights a rare complication of direct oral anticoagulation and the diagnostic and therapeutic complexity in frail geriatric patients exposed to anticoagulants. It underscores the importance of balancing the risks and benefits of anticoagulation in elderly patients. Early identification of complications, individualized treatment, and coordination between levels of care are essential to optimize management and prioritize quality of life in this patient profile.