La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica y multisistémica que afecta entre el 3 y el 10 % de las mujeres en edad reproductiva, alcanzando prevalencias más elevadas en casos de infertilidad y dolor pélvico crónico. Se caracteriza por la presencia de tejido endometrial ectópico fuera de la cavidad uterina, con manifestaciones clínicas variables que incluyen dismenorrea, dispareunia, dolor pélvico crónico e infertilidad, condicionando un notable deterioro en la calidad de vida de las pacientes. Tradicionalmente, la laparoscopia exploradora fue considerada el “gold standard” diagnóstico al permitir la visualización directa y la confirmación histológica de las lesiones. Sin embargo, su carácter invasivo, los riesgos asociados y su baja rentabilidad costo-eficacia motivaron un cambio de paradigma hacia métodos no invasivos. Actualmente, la ecografía transvaginal (ETV) se reconoce como la técnica de primera elección para el diagnóstico de la endometriosis, especialmente en su forma infiltrativa profunda, gracias a su accesibilidad, seguridad y precisión. El consenso IDEA (International Deep Endometriosis Analysis), publicado en 2016, supuso un avance significativo al estandarizar la terminología y el protocolo de exploración ecográfica. Este enfoque sistemático, basado en una evaluación dinámica en cuatro pasos y en la clasificación anatómica de la enfermedad en compartimentos anterior y posterior, ha demostrado mejorar la sensibilidad y especificidad diagnóstica respecto a la laparoscopia. Además, la adopción de una nomenclatura homogénea facilita la comparación entre estudios. En conclusión, la ETV, respaldada por el consenso IDEA, constituye en la actualidad la herramienta diagnóstica fundamental para la endometriosis profunda. Su implementación contribuye a reducir el retraso diagnóstico, optimizar la planificación terapéutica y mejorar de manera significativa la calidad de vida de las mujeres afectadas.
Endometriosis is a chronic, multisystemic inflammatory disease that affects between 3% and 10% of women of reproductive age, with higher prevalence reported among those with infertility and chronic pelvic pain. It is characterized by the presence of ectopic endometrial tissue outside the uterine cavity, with variable clinical manifestations including dysmenorrhea, dyspareunia, chronic pelvic pain, and infertility, all of which significantly impair patients’ quality of life. Traditionally, exploratory laparoscopy was considered the diagnostic “gold standard,” as it allowed direct visualization and histological confirmation of lesions. However, its invasive nature, associated risks, and low cost-effectiveness have driven a paradigm shift toward non-invasive diagnostic methods. Currently, transvaginal ultrasound (TVUS) is recognized as the first-line technique for diagnosing endometriosis, particularly deep infiltrating disease, due to its accessibility, safety, and accuracy. The IDEA (International Deep Endometriosis Analysis) consensus, published in 2016, represented a significant advance by standardizing terminology and establishing a systematic ultrasound protocol. This structured approach, based on a four-step dynamic evaluation and the anatomical classification of the disease into anterior and posterior compartments, has been shown to improve diagnostic sensitivity and specificity compared with laparoscopy. Furthermore, the adoption of a uniform nomenclature facilitates cross-study comparisons. In conclusion, TVUS, supported by the IDEA consensus, currently represents the cornerstone diagnostic tool for deep endometriosis. Its implementation reduces diagnostic delays, optimizes therapeutic planning, and significantly improves the quality of life of affected women.