Andrea Barrado Ballestero, Pablo Sampietro Buil, Marta Casaus Mairal, Ana López Lorente, Lorena Alba Hernández, María Alfaro Vicente
Las perforaciones septales nasales idiopáticas constituyen una entidad poco frecuente y de difícil estimación de prevalencia, con menos del 1 % en estudios poblacionales. Se diagnostican tras descartar causas quirúrgicas, traumáticas, relacionadas con consumo intranasal o enfermedades sistémicas. Los pacientes con perforaciones pequeñas y anteriores habitualmente presentan síntomas leves, como formación de costras, epistaxis intermitente o congestión nasal, que responden adecuadamente a medidas conservadoras como humidificación ambiental, irrigaciones salinas y lubricación nasal. La resolución espontánea es rara, pero la progresión significativa de la lesión es poco frecuente en ausencia de factores agravantes³. La monitorización longitudinal mediante herramientas validadas, como la escala NOSE-Perf, permite objetivar la evolución clínica y evaluar la respuesta al tratamiento conservador. Se presenta el caso de una mujer de 42 años sin antecedentes médicos relevantes que consulta por congestión nasal y episodios de epistaxis leves intermitentes, en quien se detectó una perforación septal anterior de 5-6 mm de diámetro. Se descartaron causas sistémicas mediante exploración física, analítica general y pruebas reumáticas, sin hallazgos patológicos. El manejo inicial fue conservador con medidas de humidificación y lubricación nasal, planteando tratamiento conservador con seguimiento en atención primaria. Este caso clínico confirma que las perforaciones septales idiopáticas pequeñas suelen permanecer estables y pueden manejarse de forma segura desde la atención primaria, evitando intervenciones quirúrgicas innecesarias.
Idiopathic nasal septal perforations constitute a rare entity with difficult-to-estimate prevalence, reported in less than 1% of population-based studies. They are diagnosed after excluding surgical, traumatic, intranasal drug-related, or systemic causes. Patients with small, anterior perforations typically present with mild symptoms such as nasal crusting, intermittent epistaxis, or nasal congestion, which respond well to conservative measures including environmental humidification, saline irrigations, and nasal lubrication. Spontaneous closure is rare, while significant progression of the lesion is uncommon in the absence of aggravating factors. Longitudinal monitoring using validated tools, such as the NOSE-Perf scale, allows objective assessment of clinical evolution and response to conservative treatment. We present the case of a 42-year-old woman with no relevant medical history who presented with nasal congestion and intermittent mild epistaxis, in whom an anterior septal perforation measuring 5–6 mm was detected. Systemic causes were excluded through physical examination, general laboratory tests, and rheumatologic evaluation, all of which were normal. Initial management was conservative, with environmental humidification and nasal lubrication, and follow-up in primary care was arranged. This case confirms that small idiopathic septal perforations typically remain stable and can be safely managed in primary care, avoiding unnecessary surgical interventions.