El trasplante renal es un procedimiento quirúrgico mayor que puede ocasionar dolor postoperatorio moderado a severo. La enfermería juega un papel fundamental en evaluar, manejar y vigilar el dolor del paciente, promoviendo estrategias que combinen analgesia farmacológica y no farmacológica. Esta revisión sistemática analiza la evidencia disponible sobre intervenciones de manejo del dolor en pacientes trasplantados renales, con énfasis en las implicaciones para la práctica de enfermería. Se revisaron estudios sobre esquemas multimodales, reducción de opioides, bloques regionales/neuronales, educación paciente-enfermera, y protocolos locales. Las intervenciones multimodales muestran reducción en el uso de opioides sin empeorar el control del dolor; los bloqueos regionales (TAP, QLB, erector spinae, etc.) y técnicas neuraxiales como analgesia epidural o intratecal son prometedores. Los retos incluyen variabilidad en dosis, tiempos de medición, contraindicaciones y adaptación al perfil renal. Se concluye que la práctica enfermera debe reforzar evaluación sistemática del dolor, participación en protocolos multimodales, vigilancia de efectos adversos y educación del paciente, aunque hacen falta más estudios de calidad metodológica en contextos nacionales y en hispanohablantes.
Background: Kidney transplantation is a major surgical procedure that can result in moderate to severe postoperative pain. Nursing plays a key role in assessing, managing, and monitoring patient pain, promoting strategies that combine pharmacological and non-pharmacological analgesia. Objective: This systematic review analyzes the available evidence on pain management interventions in kidney transplant recipients, with an emphasis on implications for nursing practice. Methods: Studies addressing multimodal analgesia regimens, opioid-sparing strategies, regional/neuraxial blocks, nurse–patient education, and local protocols were reviewed. Results: Multimodal interventions reduce opioid consumption without compromising pain control. Regional blocks (TAP, QLB, erector spinae, etc.) and neuraxial techniques, including epidural or intrathecal analgesia, show promising results. Challenges include variability in dosing, timing of assessments, contraindications, and adaptation to renal profiles. Conclusion: Nursing practice should prioritize systematic pain assessment, participation in multimodal protocols, monitoring for adverse effects, and patient education. Further high-quality studies are needed in national and Spanish-speaking contexts to strengthen the evidence base.