El ingreso en una unidad de cuidados intensivos (UCI) constituye un acontecimiento crítico que suele acompañarse de ansiedad, miedo y sentimientos de despersonalización. La elevada tecnificación de estos entornos, necesaria para garantizar la seguridad clínica, puede generar experiencias de sufrimiento en pacientes y familiares, así como dificultades en la comunicación. En este contexto, la enfermería se configura como agente esencial para la implementación de estrategias de humanización, ya que combina competencias técnicas avanzadas con la capacidad de establecer vínculos terapéuticos.
El objetivo de esta revisión es analizar el impacto de la enfermería en la humanización de la atención en UCI, identificando beneficios, estrategias efectivas y barreras para su consolidación. La literatura muestra que las intervenciones humanizadoras mejoran la experiencia de los pacientes, facilitan la participación de las familias y fortalecen la identidad profesional de la enfermería. No obstante, persisten limitaciones asociadas a la sobrecarga laboral y a la falta de formación específica. La evidencia disponible subraya la necesidad de integrar la humanización como indicador de calidad asistencial en los cuidados críticos.
Admission to an intensive care unit (ICU) is a critical event often associated with anxiety, fear, and feelings of depersonalization. The highly technological environment, although essential for clinical safety, may generate suffering among patients and families, as well as communication barriers. In this scenario, nurses play a key role in implementing humanization strategies, as they combine advanced technical skills with the ability to establish therapeutic relationships.
This review aims to analyze the impact of nursing on the humanization of ICU care, identifying benefits, effective strategies, and barriers. Evidence shows that humanizing interventions improve patient experience, promote family participation, and strengthen professional nursing identity. However, challenges remain, mainly related to workload and lack of specific training. Findings highlight the need to include humanization as a quality indicator in critical care.