Juan Manuel Orellana Cifuentes, Carla Crisley Cañafe Carpio, Carina Alexandra Serpa Andrade
La Enfermedad Renal Crónica representa un desafío global, dada la limitación de biomarcadores tradicionales como la creatinina para la detección temprana del daño renal. El objetivo fue analizar las ventajas y aplicaciones clínicas de la Proteína Beta-Trace y la β2-microglobulina como biomarcadores renales emergentes, incluido los factores que influyen en sus niveles y confiabilidad. Se efectuó una búsqueda bibliográfica sistemática en PubMed y Google Scholar, priorizando artículos de cuartil 1 y 2. Los resultados principales revelan que BTP y B2M superan a la creatinina en la detección temprana del daño renal y en la precisión del filtrado glomerular, probablemente debido a su menor influencia de factores no renales. Su utilidad se extiende a la predicción de la progresión de la ERC en condiciones como nefropatía diabética, diálisis peritoneal, trasplante renal y lupus eritematoso sistémico. No obstante, su interpretación demanda considerar variaciones demográficas, genéticas, de composición corporal, modalidades de diálisis, inflamación y farmacoterapia. En conclusión, la BTP y la B2M tienen un alto potencial como biomarcadores en la identificación precoz y el abordaje clínico de la enfermedad renal crónica. No obstante, su uso habitual en la práctica médica aún depende de procesos de estandarización más rigurosos y de investigaciones adicionales que respalden su eficacia.
Chronic Kidney Disease represents a global challenge, given the limitations of traditional biomarkers like creatinine for early detection of kidney damage. This review aimed to analyze the advantages and clinical applications of Beta-Trace Protein and β2-microglobulin as emerging renal biomarkers, also identifying factors influencing their levels and reliability. A systematic literature search was conducted in PubMed and Google Scholar, prioritizing Q1 and Q2 articles. Main results reveal that BTP and B2M surpass creatinine in early kidney damage detection and glomerular filtration rate precision, showing less influence from non-renal factors. Their utility extends to predicting CKD progression in conditions such as diabetic nephropathy, peritoneal dialysis, kidney transplantation, and systemic lupus erythematosus. However, their interpretation demands considering demographic, genetic, body composition, dialysis modalities, inflammation, and pharmacotherapy variations. It is concluded that BTP and B2M are promising tools to improve early detection and management of CKD, although further standardization and studies are needed for their routine implementation.