Elena Fuentes
, Javier Jacob Rodríguez
, Aitor Alquezar
, Juan González del Castillo
, Francisco Javier Montero Pérez 
, Enric Jorge García Lamberechts, Cesáreo Fernández Alonso
, Guillermo Burillo Putze
, Pascual Piñera Salmerón
, Nieves López Delmas, Lara Guillén, Sira Aguiló, Pedro Llorens Soriano
, Óscar Miró Andreu
OBJETIVO. Este trabajo investiga las características y el uso de exploraciones complementarias en pacientes de $ 65 años que residen en residencia y acuden a los servicios de urgencias hospitalarios (SUH) por cualquier motivo.
MATERIAL Y MÉTODOS. Se realizó un estudio observacional retrospectivo y multicéntrico utilizando datos de la cohorte EDEN (Emergency Department and Elder Needs). Participaron 52 SUH españoles, que incluyeron a todos los pacientes de $ 65 años atendidos por cualquier motivo durante un periodo de una semana en abril de 2019. Se recogieron datos demográficos, características basales y utilización de exploraciones diagnósticas. Los pacientes se estratificaron según el lugar donde vivían, residencia o domicilio particular. Se realizaron análisis crudos con la cohorte global y análisis ajustados en dos subgrupos de pacientes emparejados mediante puntuación de propensión (Propensity Score Matching) respecto al uso de exploraciones complementarias en urgencias y se calcularon las odds ratio (OR) con sus intervalos de confianza (IC) del 95 % para los pacientes que vivían en residencias.
RESULTADOS. Se analizaron 23.629 pacientes, la gran mayoría, 22.060 (93,4 %), vivían en domicilio familiar y 1.569 (6,6 %) en residencia. Los pacientes de residencia presentaron más comorbilidades, peor situación basal y más síndromes geriátricos, y en ellos se realizaban más analíticas sanguíneas, radiografías convencionales, electrocardiogramas y cultivos microbiológicos, pero no más ecografías o técnicas invasivas. El emparejamiento por puntuación de propensión generó dos grupos de 1.029 pacientes, cada uno de similares características. En este análisis, vivir en residencia se asoció a mayor uso de analíticas sanguíneas OR 1,278 (IC 95 % 1,043- 1,565), radiología convencional OR 1,336 (IC 95 % 1,098-1,627), y cultivos microbiológicos OR 1,347 (IC 95 % 1,077-1,686); y no a la realización de electrocardiograma, ecografía o técnicas invasivas.
CONCLUSIÓN. Vivir en una residencia se asocia a un mayor uso de pruebas complementarias en adultos mayores de 65 años, que puede generar costes, sobrecarga y riesgos para estos pacientes.
OBJECTIVE. This study investigates the characteristics and use of diagnostic tests in patients aged ≥ 65 years living in nursing homes who present to hospital emergency departments (EDs) for any reason.
MATERIALS AND METHODS. We conducted a retrospective, multicenter observational study using data from the EDEN (Emergency Department and Elder Needs) cohort. A total of 52 Spanish EDs participated, including all patients aged $ 65 years who were treated for any reason for a 1-week period in April 2019. Demographic data, baseline characteristics, and use of diagnostic tests were collected. Patients were stratified according to their place of residence (nursing home vs private home). Crude analyses were performed in the overall cohort, followed by adjusted analyses in 2 patient subgroups matched using propensity score matching with respect to the use of diagnostic tests in the ED. Odds ratios (ORs) with 95 % confidence intervals (CIs) were calculated for patients living in nursing homes.
RESULTS. A total of 23,629 patients were analyzed; the vast majority, 22,060 (93.4 %), lived in private homes, while 1,569 (6.6 %) lived in nursing homes. Nursing home residents had more comorbidities, poorer baseline functional status, and a higher prevalence of geriatric syndromes. They underwent more blood tests, conventional radiography, electrocardiograms, and microbiological cultures, but not more ultrasound examinations or invasive procedures. Propensity score matching generated 2 groups of 1,029 patients each with similar characteristics. In this matched analysis, living in a nursing home was associated with greater use of blood tests (OR, 1.278; 95 % CI, 1.043–1.565), conventional radiology (OR, 1.336; 95 % CI, 1.098–1.627), and microbiological cultures (OR, 1.347; 95 % CI, 1.077–1.686), but not with the performance of electrocardiography, ultrasound, or invasive procedures.
CONCLUSIONS. Living in a nursing home is associated with increased use of diagnostic tests among adults aged $ 65 years, which may generate higher costs, increased workload, and additional risks for this patient population.