Elisa Abellán Hernández
Más allá del rol del trabajador social sanitario es preciso contemplar la importancia de la perspectiva ética en su ejercicio profesional, que implica atender al que asumen las personas atendidas. Para ello, se expone una visión crítica que circula desde la complejidad en la que vivimos tanto personal como profesionalmente, como la necesidad imperiosa de sensibilizar a los profesionales activos y futuros, de su importancia junto a los conocimientos técnicos.
El TSS se encuentra en s¡tuaciones difíciles y a veces, imposibles a las cuales ha de dar respuesta. Se defrende que hacerlo de manera compartida con los diferentes saberes profesionales de la interdisciplinariedad constituye una oportunidad. Y es en los comités asistenciales de nuestras organizaciones donde se puede hacer posible.
Es en el ámbito docente donde ya se detecta este déficit del conocimiento ético por lo que se insiste en la responsabilidad y necesidad de promover una formación continuada desde los estudios de grado dirigida a ir más allá del conocimiento deontológico.
Se insiste en que es preciso generar cultura ética donde dar publicidad a las buenas prácticas, humanizar la asistencia basándose en decisiones compartidas más justas y respetuosas con la dignidad de las personas.
Beyond the role of the social worker in health care, it is essential to consider the importance of an ethical perspective in their professional practice, which involves attending to the needs of the people they serve. To this end, a critical view is presented, stemming from the complexity of our personal and professional lives and the urgent need to raise awareness among current and future professionals about the importance o'f ethical considerations alongside technical knowledge.
Social workers encounter difficult and sometimes impossible situations to which they must respond. lt is argued that doing so collaboratively with the diverse professional expertise of interdisciplinary teams presents an opportunity. And it is within the care committees of our organizations where this can be made possible.
This deficit in ethical knowledge is already evident in the educational sphere, which underscores the responsibility and necessity of promoting continuing education from undergraduate studies onward, aimed at going beyond deontological knowledge.
It is emphasized that it is necessary to cultivate an ethical culture that publicizes best pract¡ces and humanizes care based on fairer, more respectful, and shared decisionmaking that upholds human dignity.