Ana Isabel Navarro Pérez, María Yébenes Delgado, Laura Báguena Sancho, Natividad Aragüés Saz, Eva Ibáñez Mily
La violencia económica constituye una manifestación de la violencia machista poco visibilizada, normalizada y extendida en el tiempo. Se caracteriza por el control económico, explotación y sabotaje laboral hacia las mujeres, quienes así pierden autonomía financiera, se ven imposibilitadas para abandonar situaciones de abuso y permanecen en relaciones tóxicas. En España, la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer (2019) revela que el 11,5 % de las mujeres mayores de 16 años han sufrido violencia económica en algún momento de su vida.
Además de los efectos inmediatos como la dependencia y las dificultades para independizarse, la violencia económica acarrea consecuencias psicológicas graves (ansiedad, depresión), sociales (aislamiento) y familiares (impacto negativo en menores). Su invisibilidad jurídica dificulta su reconocimiento en el Código Penal español y limita las respuestas institucionales adecuadas. Existe evidencia de iniciativas legislativas recientes, como el Pacto de Estado y sentencias judiciales que empiezan a reconocerla.
Economic violence constitutes a manifestation of gender-based violence that remains largely invisible, normalized, and prolonged over time. It is characterized by economic control, exploitation, and workplace sabotage against women, who consequently lose financial autonomy, find themselves unable to leave abusive situations, and remain in toxic relationships. In Spain, the 2019 Macro-Survey on Violence Against Women reveals that 11.5% of women over the age of 16 have experienced economic violence at some point in their lives.
In addition to immediate effects such as dependency and difficulties achieving independence, economic violence leads to severe psychological (anxiety, depression), social (isolation), and familial (negative impact on minors) consequences. Its legal invisibility hinders its recognition in the Spanish Penal Code and limits adequate institutional responses. There is evidence of recent legislative initiatives, such as the State Pact and judicial rulings that have begun to acknowledge it.