Alejandra Mercedes Fuentes Vidal, Elena Castilla Torre, Marta Hortal Briz, Andrea Jordán Mena, Carmen Segura Rosillo, Rebeca Lanuza Arcos
El absceso renal en la población pediátrica es una entidad infrecuente pero potencialmente grave, cuya presentación clínica suele ser inespecífica, con fiebre persistente, dolor abdominal o lumbar y ocasionalmente vómitos, lo que conlleva a un posible retraso en el diagnóstico. Los síntomas urinarios clásicos están ausentes en muchos casos, y los hallazgos analíticos son poco específicos; incluso los cultivos de orina y sangre pueden resultar negativos.
El diagnóstico se apoya fundamentalmente en las técnicas de imagen, siendo la ecografía renal la prueba de elección inicial. Los agentes etiológicos más frecuentes incluyen Escherichia coli y Staphylococcus aureus. La mayoría de los abscesos menores de 3 cm pueden tratarse de forma conservadora con antibioterapia empírica de amplio espectro, mientras que los de mayor tamaño o con mala respuesta pueden requerir drenaje percutáneo o quirúrgico.
Presentamos el caso de una escolar de 8 años con fiebre y dolor abdominal en flanco derecho sin síntomas urinarios, diagnosticado mediante ecografía de pielonefritis focal abscesificada. El manejo fue conservador con antibioterapia intravenosa seguida de tratamiento oral, con evolución favorable. Este caso destaca la importancia de considerar el absceso renal en el diagnóstico diferencial del dolor abdominal con fiebre en la infancia, así como la necesidad de una sospecha clínica elevada para su detección y tratamiento precoz y así evitar complicaciones graves y la necesidad de intervenciones invasivas.
Renal abscess in the pediatric population is a rare but potentially serious condition. Its clinical presentation is often nonspecific, including persistent fever, abdominal or lumbar pain, and occasionally vomiting, which may lead to a delayed diagnosis. Classic urinary symptoms are absent in many cases, and laboratory findings are nonspecific; even urine and blood cultures may yield negative results.
Diagnosis relies primarily on imaging studies, with renal ultrasound being the initial test of choice. The most common causative agents include Escherichia coli and Staphylococcus aureus. Most abscesses smaller than 3 cm can be managed conservatively with empirical broad-spectrum antibiotic therapy, while larger abscesses or those with poor clinical response may require percutaneous or surgical drainage.
We present the case of an 8-year-old girl with fever and right flank abdominal pain, without urinary symptoms, diagnosed with focal pyelonephritis with abscess formation on ultrasound. She was managed conservatively with intravenous antibiotics followed by oral therapy, with favorable clinical evolution.
This case highlights the importance of considering renal abscess in the differential diagnosis of fever and abdominal pain in children, as well as the need for a high index of suspicion to ensure early detection and treatment, thereby avoiding severe complications and the need for invasive procedures.