Alejandra Mercedes Fuentes Vidal, Elena Castilla Torre, Marta Hortal Briz, Andrea Jordán Mena, Carmen Segura Rosillo, Rebeca Lanuza Arcos
La vasculitis por inmunoglobulina A (IgA) es la vasculitis sistémica más frecuente en la edad pediátrica, cuya presentación típica se caracteriza por púrpura palpable, dolor abdominal, artritis y afectación renal. La afectación escrotal es una manifestación atípica pero clínicamente relevante que puede constituir la manifestación inicial de la enfermedad , y que puede confundirse con entidades quirúrgicas urgentes como la torsión testicular, lo que plantea un desafío diagnóstico importante. El tratamiento de la afectación escrotal en la Vasculitis por IgA suele ser conservador, basado en reposo y analgésicos y, en casos moderados a graves, corticosteroides sistémicos. La evolución clínica es generalmente favorable con recuperación completa si se realiza un diagnóstico precoz y se inicia un tratamiento adecuado evitando complicaciones graves y tratamientos innecesarios.
Presentamos el caso de un niño con diagnóstico confirmado de Vasculitis por IgA que debutó con dolor y edema escrotal, sin evidencia de compromiso vascular testicular en estudios de imagen. La identificación temprana permitió un manejo conservador eficaz, evitando intervenciones quirúrgicas innecesarias. Este caso resalta la importancia de considerar la vasculitis por IgA como causa del dolor escrotal en pediatría y la utilidad de estudios complementarios para un diagnóstico diferencial adecuado.
Immunoglobulin A (IgA) vasculitis is the most common systemic vasculitis in childhood, typically presenting with palpable purpura, abdominal pain, arthritis, and renal involvement. Scrotal involvement is an atypical but clinically relevant manifestation, which can represent the initial sign of the disease and may be mistaken for urgent surgical conditions such as testicular torsion, posing an important diagnostic challenge. The treatment of scrotal involvement in IgA vasculitis is usually conservative, based on rest and analgesics, with the addition of systemic corticosteroids in moderate to severe cases. The clinical course is generally favorable, with complete recovery if early diagnosis is achieved and appropriate treatment is initiated, thus avoiding serious complications and unnecessary interventions.
We present the case of a boy with a confirmed diagnosis of IgA vasculitis who initially presented with scrotal pain and edema, without evidence of testicular vascular compromise on imaging studies. Early identification allowed for effective conservative management, avoiding unnecessary surgical intervention. This case highlights the importance of considering IgA vasculitis as a cause of scrotal pain in pediatrics and the utility of complementary studies for an adequate differential diagnosis.