El edema agudo hemorrágico del lactante (EAHL) es una vasculitis leucocitoclástica infrecuente que afecta típicamente a lactantes entre 3 y 24 meses. A pesar de su llamativa presentación cutánea, se caracteriza por un curso clínico benigno y autolimitado.
La etiología del EAHL no está completamente establecida, aunque se ha relacionado con infecciones virales o bacterianas, fármacos y vacunación reciente. Su diagnóstico es fundamentalmente clínico, si bien pruebas complementarias pueden ser útiles para descartar otros procesos. El diagnóstico diferencial incluye patologías potencialmente graves como meningococemia, púrpura de Henoch-Schönlein (PSH), enfermedad de Kawasaki, eritema multiforme y urticaria aguda hemorrágica, así como otras, como el maltrato infantil. El tratamiento es sintomático, con vigilancia clínica. El pronóstico del EAHL es excelente, con resolución espontánea en la mayoría de los casos en 1-3 semanas y sin secuelas.
El conocimiento adecuado de esta entidad permite evitar intervenciones diagnósticas o terapéuticas innecesarias y tranquilizar a los cuidadores. Este caso clínico refuerza la importancia de reconocer el EAHL y diferenciarlo de otros cuadros más graves durante la evaluación inicial de exantemas en población pediátrica.
Se presenta el caso clínico de un lactante de 9 meses con fiebre y lesiones cutáneas maculopapulares eritematosas y edematosas, confluyentes y algunas en diana, distribuidas por cara, tronco y extremidades, incluyendo los pabellones auriculares. La exploración física y los resultados analíticos fueron compatibles con EAHL, permitiendo su manejo ambulatorio con tratamiento sintomático. La resolución completa del cuadro se produjo en menos de diez días.
Acute Hemorrhagic Edema of Infancy is a rare leukocytoclastic vasculitis that typically affects infants between 3 and 24 months of age. Despite its striking cutaneous presentation, it is characterized by a benign and self-limiting clinical course.
The etiology of EAHL is not fully understood, although it has been associated with viral or bacterial infections, medications, and recent vaccinations. Diagnosis is primarily clinical, although complementary tests may be useful to rule out other conditions. The differential diagnosis includes potentially serious diseases such as meningococcemia, Henoch-Schönlein purpura, Kawasaki disease, erythema multiforme, and acute hemorrhagic urticaria, as well as others such as child abuse. Treatment is symptomatic, with clinical monitoring. The prognosis of EAHL is excellent, with spontaneous resolution in most cases within 1–3 weeks and without sequelae.
Adequate knowledge of this entity helps avoid unnecessary diagnostic or therapeutic interventions and provides reassurance to caregivers. This clinical case highlights the importance of recognizing EAHL and distinguishing it from more severe conditions during the initial evaluation of exanthems in the pediatric population.
We present the case of a 9-month-old infant with fever and erythematous, edematous maculopapular skin lesions, some confluent and target-shaped, distributed across the face, trunk, and extremities, including both auricles. Physical examination and laboratory findings were consistent with EAHL, allowing outpatient management with symptomatic treatment. Complete resolution occurred in less than ten days.