La melanoniquia longitudinal (ML) se define como la aparición de una banda pigmentada que se extiende longitudinalmente en la lámina ungueal, y aunque puede observarse a cualquier edad, en el contexto pediátrico supone un reto diagnóstico por su baja frecuencia y la necesidad de descartar entidades potencialmente malignas como el melanoma subungueal. En la infancia, la mayoría de las melanoniquias se deben a causas benignas, siendo el nevus melanocítico de la matriz ungueal la etiología más frecuente. No obstante, su diagnóstico y manejo requieren especial precaución, ya que los criterios clínicos e histológicos de malignidad en adultos no son directamente aplicables en niños, y la realización de biopsias en esta localización puede acarrear complicaciones funcionales y estéticas.
Presentamos el caso de un niño de 6 años con una banda pigmentada en el primer dedo de la mano, de características clínicas y dermatoscópicas compatibles con un nevus melanocítico. Dada la ausencia de signos de alarma, se optó por un manejo conservador mediante seguimiento clínico y fotográfico periódico, sin cambios evolutivos tras varios meses.
A partir del caso, se revisan las principales causas de ML en pediatría, incluyendo nevus melanocítico, pigmentaciones inducidas por fármacos, traumatismos, infecciones o pigmentaciones exógenas, así como los escasos casos descritos de melanoma subungueal infantil. Se discuten las diferencias diagnósticas respecto a la edad adulta y la utilidad de la dermatoscopia como herramienta no invasiva para orientar el manejo.
En conclusión, ante la presencia de ML en pacientes pediátricos sin signos sugestivos de malignidad, el seguimiento clínico representa una alternativa segura que evita procedimientos invasivos innecesarios. El juicio clínico individualizado y el conocimiento de los patrones benignos son claves para un abordaje adecuado en este grupo etario.
Longitudinal melanonychia (LM) is defined as the appearance of a pigmented band extending along the length of the nail plate. Although it can occur at any age, in the pediatric population it presents a diagnostic challenge due to its low frequency and the need to rule out potentially malignant conditions such as subungual melanoma. In childhood, most cases of LM are caused by benign processes, with melanocytic nevus of the nail matrix being the most frequent etiology. However, diagnosis and management require special caution, as the clinical and histological criteria for malignancy in adults are not directly applicable to children, and nail biopsies in this location may result in functional and aesthetic complications.
We present the case of a 6-year-old boy with a pigmented band on the thumb of the right hand, showing clinical and dermoscopic features consistent with a melanocytic nevus. Due to the absence of alarming signs, a conservative approach was adopted, consisting of regular clinical and photographic monitoring, with no changes observed over several months.
Based on this case, the main causes of LM in pediatric patients are reviewed, including melanocytic nevi, pigmentation induced by drugs, trauma, infections, or exogenous agents, as well as the rare reports of pediatric subungual melanoma. Diagnostic differences between children and adults are discussed, along with the usefulness of dermoscopy as a non-invasive tool to guide management.
In conclusion, in the absence of clinical signs suggestive of malignancy, conservative clinical monitoring is a safe and effective alternative in pediatric patients with LM, helping to avoid unnecessary invasive procedures. Individualized clinical judgment and recognition of benign patterns are key to appropriate management in this population group.