La dermatitis del pañal es una patología inflamatoria frecuente en la población pediátrica, con una incidencia máxima entre los 9 y 12 meses de vida. Se produce por la combinación de factores como la oclusión cutánea producida por el pañal y el contacto prolongado con sustancias irritantes. Aunque suele tener un curso leve y autolimitado, pueden surgir complicaciones como sobreinfecciones (principalmente por Candida albicans y bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes) o lesiones derivadas del uso inadecuado de tratamientos tópicos, entre ellas el granuloma glúteo infantil.
Presentamos el caso de un lactante de 18 meses con lesiones en región genital persistentes tras la aplicación de betametasona tópica. La exploración reveló pápulas planas y una placa infiltrada en región escrotal y perineal, sin otras localizaciones afectadas. Se realizaron estudios microbiológicos y PCR de exudado, con resultados negativos. Se indicó la suspensión del corticoide, el uso de cremas barrera y la aplicación de medidas higiénicas generales. El paciente presentó mejoría progresiva, con resolución completa de las lesiones en un mes, por lo que el diagnóstico definitivo fue de granuloma glúteo infantil.
Este caso destaca la importancia de un diagnóstico clínico adecuado y el uso racional de corticoides tópicos en población pediátrica. Asimismo, subraya la necesidad de incluir el granuloma glúteo infantil en el diagnóstico diferencial de dermatitis del área del pañal que no responde al tratamiento habitual. La retirada del agente desencadenante y el manejo conservador suelen ser suficientes para lograr la resolución.
Diaper dermatitis is a common inflammatory condition in the pediatric population, with peak incidence during the first 12 months of life. It results from a combination of factors including skin occlusion, friction, maceration, and prolonged exposure to irritants such as urine and feces. Although typically self-limited and mild, complications may arise, such as secondary infections—most commonly by Candida albicans, Staphylococcus aureus, or Streptococcus pyogenes—and lesions due to inappropriate topical treatments, including infantile gluteal granuloma.
We report the case of a 18-month-old male infant presenting with persistent pruritic genital lesions following one week of topical betamethasone use. Physical examination revealed an infiltrated plaque on the prepuce and multiple flat, oval, skin-colored papules in the scrotal and perineal areas, with no involvement of mucous membranes or other body regions. Microbiological studies and PCR testing of the lesion exudate yielded negative results. Topical corticosteroids were discontinued, and treatment was limited to barrier creams and reinforced hygiene measures. The patient showed progressive improvement, with complete resolution of lesions within one month. A final diagnosis of infantile gluteal granuloma was made.
This case highlights the importance of accurate clinical diagnosis and the cautious use of high-potency topical corticosteroids in pediatric patients. It also underscores the need to consider infantile gluteal granuloma in the differential diagnosis of diaper area dermatitis that fails to respond to conventional therapy. Elimination of the triggering agent and conservative management are typically sufficient to achieve full recovery.