David Jesús Moreno García, Beatriz Pardo Rey, Alejandro Sanz Sanz, Mónica Moreno Los Arcos, Marta Sánchez Luengo, Arturo Serna Vessey
El suicidio en adolescentes es un problema creciente que afecta a la salud pública mundial y representa una de las principales causas de muerte en jóvenes entre 15 y 19 años. El personal de enfermería, debido a su proximidad con el paciente y su formación integral, juega un papel crucial en la prevención de conductas suicidas mediante la detección precoz de factores de riesgo, la aplicación de intervenciones psicoeducativas, el acompañamiento emocional y la coordinación con otros profesionales de la salud y la comunidad. Este artículo revisa el rol de la enfermería en la prevención del suicidio en adolescentes, abordando estrategias como el cribado sistemático, la elaboración de planes de seguridad personalizados, la educación en habilidades para la vida, y la formación continuada del personal enfermero. Se destaca la importancia de un enfoque multidisciplinar e intersectorial que involucre a la familia, la escuela y los servicios sociales para maximizar el impacto preventivo. La evidencia científica actual respalda que la intervención enfermera estructurada y basada en la empatía contribuye a disminuir la ideación suicida y los intentos en esta población. Por ello, es imprescindible fortalecer las competencias del personal de enfermería y su participación activa en programas de prevención del suicidio adolescente.
Adolescent suicide is a growing global public health problem and is one of the leading causes of death among young people aged 15 to 19. Nursing staff, due to their close contact with patients and comprehensive training, play a crucial role in preventing suicidal behaviors through early detection of risk factors, application of psychoeducational interventions, emotional support, and coordination with other health professionals and the community. This article reviews the role of nursing in adolescent suicide prevention, addressing strategies such as systematic screening, development of personalized safety plans, life skills education, and continuous training of nursing personnel. The importance of a multidisciplinary and intersectoral approach involving family, school, and social services is emphasized to maximize preventive impact. Current scientific evidence supports that structured, empathy-based nursing interventions contribute to reducing suicidal ideation and attempts in this population. Therefore, it is essential to strengthen nursing competencies and their active participation in adolescent suicide prevention programs.