Juan C. Julián Mauro
La enfermedad renal crónica es un problema creciente de salud pública que requiere un cambio estructural en los sistemas sanitarios, con énfasis en la prevención y el diagnóstico precoz desde la atención primaria. La reciente resolución EB156/CONF./6, de la Organización Mundial de la Salud refuerza esta necesidad al instar a los países a integrar la salud renal en sus planes nacionales, mejorar la vigilancia epidemiológica y fortalecer la formación del personal sanitario.
El Chronic Care Model, revisado por Llewellyn (2019), ofrece un marco efectivo para abordar la ERC de manera integral, combinando el diseño del sistema sanitario, el apoyo al autocuidado, la toma de decisiones basada en evidencia y la participación comunitaria. La implementación de este modelo ha demostrado mejoras en el cribado y manejo temprano de la enfermedad renal crónica, especialmente cuando participan enfermeras con formación nefrológica.
La enfermería nefrológica emerge como un actor clave en la transformación del cuidado renal, liderando intervenciones educativas, detección precoz y programas comunitarios. Además, las campañas de concienciación y educación sanitaria, apoyadas por organismos internacionales y asociaciones de pacientes, potencian el impacto de las acciones preventivas.
Sin embargo, persisten desafíos como la falta de datos en estadios tempranos, el bajo reconocimiento del riesgo por parte de la población y la escasa sistematización de resultados en políticas públicas. Frente a esto, el liderazgo de la enfermería nefrológica y la adopción coordinada del Chronic Care Model ofrecen una vía efectiva para avanzar hacia una atención renal más equitativa, sostenible y centrada en la persona.
Chronic kidney disease (CKD) is a growing public health problem that requires structural change within health systems, with emphasis on prevention and early diagnosis at the primary care level. The recent WHO resolution EB156/CONF./6 reinforces this need by urging countries to integrate kidney health into their national plans, improve epidemiological surveillance, and strengthen health workforce training.
The Chronic Care Model, revised by Llewellyn in 2019, provides an effective framework for addressing CKD comprehensively, combining health system design, support for self-management, evidence-based decision-making, and community engagement. Implementing this model has demonstrated improvements in CKD screening and early management, particularly when nephrology-trained nurses are involved.
Nephrology nursing is emerging as a key player in the transformation of kidney care, leading educational interventions, early detection, and community programmes. Awareness and health education campaigns, supported by international organisations and patient associations, further amplify the impact of preventive actions.
However, challenges remain, such as the lack of early-stage data, low population risk recognition, and limited systematisation of outcomes in public policies. In this context, the leadership of nephrology nursing and coordinated adoption of the Chronic Care Model provide an effective pathway towards more equitable, sustainable, and person-centred kidney care.