El dolor crónico es aquel que dura más de 3 meses afectando principalmente a articulaciones, músculos y espalda de las personas mayores. La percepción del dolor en este grupo de población es diferente que, en población joven, ya que experimentan esta sensación con menor intensidad o claridad. Además, en el paciente geriátrico es común la hiperalgesia (respuesta exagerada del dolor) y la sensibilización central (aumento del dolor a estímulos repetidos).
La experiencia del dolor afecta tanto a nivel físico, psicológico y a aspectos del día a día (sueño, movilidad, relaciones sociales, etc.).
Encontramos diferentes formas de mitigar el dolor. Por un lado, están los tratamientos farmacológicos, el paracetamol se utiliza para tratar los dolores leves; los AINES se deben usar con precaución debido a los riesgos que presentan; los opioides se administran para el dolor moderado/intenso durante un tiempo máximo a tres meses y realizando un seguimiento exhaustivo del paciente mientras esté en tratamiento con estos ya que presentan diversos efectos adversos.
Y, por otro lado, encontramos los tratamientos no farmacológicos (ejercicio, terapias complementarias como masajes/acupuntura, psicoterapia y apoyo familiar/espiritual). Esto ayuda a reducir el uso de fármacos y que la población geriátrica presente mejora calidad de vida.
Además, para evaluar el nivel de dolor en estos grupos poblacionales se van a hacer uso de unas escalas adaptadas a las personas mayores, ya que se debe valorar el impacto que tiene en su día a día. La experiencia de dolor puede llegar a generar ansiedad, miedo, tristeza, aislamiento social, etc. Muchas personas mayores se adaptan a esta situación y aprenden a vivir con el dolor llevando a cabo actividades que les ayudan a minimizarlo.
Chronic pain is defined as pain lasting more than 3 months, primarily affecting the joints, muscles, and back of older adults. The perception of pain in this population group differs from that of younger people, as they tend to experience pain with less intensity or clarity. Additionally, geriatric patients commonly experience hyperalgesia (an exaggerated pain response) and central sensitization (increased pain response to repeated stimuli).
The experience of pain affects physical and psychological well-being, as well as daily aspects such as sleep, mobility, and social relationships.
There are different ways to alleviate pain. On one hand, pharmacological treatments include: Paracetamol, which is used for mild pain; NSAIDs, which must be used with caution due to their associated risks; Opioids, which are prescribed for moderate to severe pain, for a maximum period of three months, and require close monitoring due to their various adverse effects.
On the other hand, we have non-pharmacological treatments (exercise, complementary therapies such as massage/acupuncture, psychotherapy, and family/spiritual support). These approaches help reduce drug use and improve the quality of life for the elderly population.
Furthermore, to assess the level of pain in these groups, scales adapted for older adults are used, as it’s important to evaluate the impact pain has on their daily lives. The pain experience can lead to anxiety, fear, sadness, and social isolation, among others. Many elderly individuals adapt to this situation and learn to live with the pain by engaging in activities that help them minimize it.