Roxana Isabel Singo Guamanarca, Noelia Bueno Loraque, Ana Lorente Rubio, María Montero García, Isabel Jiménez Lupiañez, María Magdalena Martínez Llaría
Se presenta el caso de un varón de 92 años con antecedentes de degeneración macular bilateral, hipoacusia moderada, trastorno del sueño y enfermedad cardiovascular (HTA, BAV de primer y segundo grado), sin deterioro cognitivo significativo (MEC 28/35). Desde hace aproximadamente un año, el paciente refiere percepciones visuales de pequeños animales (“bichos”) que asocia con palomas o gallinas, así como sensaciones táctiles compatibles con formicación. Estas percepciones son interpretadas como infestación corporal, llegando a relacionarlas con la ingesta alimentaria o vía nasal. No se evidencian lesiones dérmicas ni signos objetivos de infestación. El uso de insecticida ha sido reforzador de la convicción delirante.
La sintomatología se presenta en el contexto de pérdida visual severa, sin evidencia de psicosis activa ni trastorno del ánimo mayor, aunque se detecta componente afectivo reactivo vinculado al duelo prolongado por fallecimiento de su esposa. Se han considerado dos entidades clínicas como principales diagnósticos diferenciales: el síndrome de Charles Bonnet (alucinaciones visuales complejas secundarias a déficit visual, sin ideación delirante estructurada)1 y el síndrome de Ekbom o delirio de parasitosis (trastorno delirante somático caracterizado por creencia firme de infestación, frecuentemente acompañado de alucinaciones táctiles)2.
Dado el contenido delirante persistente, la falta de crítica y la asociación con conductas compensatorias (uso de insecticida), el cuadro clínico se orienta hacia un síndrome de Ekbom con posible base sensorial y afectiva. Se recomienda intervención interdisciplinar con Psiquiatría para valorar inicio de tratamiento antipsicótico a dosis ajustadas a edad y comorbilidad, revisión de tratamiento psicotrópico (trazodona, zolpidem) y activación de redes de apoyo social. Este caso ilustra la complejidad diagnóstica de los trastornos perceptivos en el adulto mayor, así como la interacción entre déficits sensoriales, factores afectivos y creencias delirantes en el contexto geriátrico5.
We present the case of a 92-year-old male with a medical history of bilateral macular degeneration (under intravitreal treatment), moderate sensorineural hearing loss, sleep disorder (treated with zolpidem and trazodone), restless legs syndrome (on pramipexole), and cardiovascular disease including hypertension and atrioventricular block (first and second degree). Cognitive assessment shows no significant impairment (Mini-Mental State Examination score: 28/35).
Over the past year, the patient has reported persistent visual and somatic perceptions of “bugs,” which he associates with pigeons or hens. These experiences include sensations of the organisms entering his body through food or nasal pathways. There are no objective dermatological findings or signs of true infestation. The patient has used insecticides with subjective improvement, which has further reinforced the delusional belief.
The clinical picture arises in the context of severe visual impairment and psychosocial stressors, including prolonged grief following the death of his spouse. No major mood or psychotic symptoms are currently active. Two main diagnostic hypotheses are considered: Charles Bonnet Syndrome (CBS), typically involving complex visual hallucinations secondary to visual loss in cognitively intact individuals, and Ekbom syndrome (delusional parasitosis), characterized by a fixed somatic delusion of infestation, often accompanied by tactile hallucinations and poor insight.
Given the persistent delusional conviction, lack of insight, and associated compensatory behaviors (e.g., insecticide use), the case is more consistent with Ekbom syndrome, potentially exacerbated by sensory deficits and emotional vulnerability. Multidisciplinary intervention is recommended, including psychiatric evaluation to consider low-dose antipsychotic treatment tailored to age and cardiovascular comorbidity, psychotropic medication review, and reinforcement of social support systems. This case highlights the diagnostic complexity of perceptual disturbances in older adults and the interplay between sensory deficits, affective factors, and somatic delusions in the geriatric setting.