Carlota Clemente Ansón, Carla Álvarez Conde, Raúl Calvera Rábanos, Elena Arquillué Familiar, Irene Carceller Ramírez
El insomnio es uno de los trastornos del sueño más prevalentes en la población general, con consecuencias significativas en la salud física, mental y en la calidad de vida. Aunque tradicionalmente se ha tratado mediante fármacos hipnóticos, las guías clínicas internacionales recomiendan la terapia cognitivo-conductual (TCC-I) como primera línea terapéutica. En este trabajo se exponen las distintas alternativas terapéuticas disponibles, tanto farmacológicas como no farmacológicas, con especial atención a las intervenciones digitales basadas en TCC, como el programa SHUTi, que han demostrado alta eficacia, coste-eficiencia y accesibilidad. Además, se analiza el rol del profesional de enfermería en el abordaje integral del insomnio: desde la detección precoz, valoración clínica, intervenciones educativas y seguimiento terapéutico, hasta la promoción de hábitos saludables de sueño. Se concluye que la enfermería tiene un papel clave en la implementación de estrategias terapéuticas personalizadas y sostenibles que mejoren la calidad del sueño y el bienestar del paciente.
Insomnia is one of the most prevalent sleep disorders in the general population, with significant consequences for physical and mental health as well as quality of life. Although it has traditionally been treated with hypnotic drugs, international clinical guidelines recommend cognitive behavioral therapy for insomnia (CBT-I) as the first-line treatment. This paper sets out the different therapeutic alternatives available, both pharmacological and non-pharmacological, with special attention to digital interventions based on CBT, such as the SHUTi program, which have demonstrated high efficacy, cost-effectiveness, and accessibility. Furthermore, it analyzes the role of nursing professionals in the comprehensive management of insomnia: from early detection to clinical assessment, educational interventions, and therapeutic follow-up and the promotion of healthy sleep habits. It concludes that nursing plays a key role in implementing personalized and sustainable therapeutic strategies that improve sleep quality and patient well-being.