Carlota Clemente Ansón, Carla Álvarez Conde, Raúl Calvera Rábanos, Elena Arquillué Familiar, Irene Carceller Ramírez
El edadismo, entendido como la presencia de estereotipos, prejuicios y discriminación hacia las personas por su edad, constituye un factor que influye negativamente en la calidad de los servicios de salud. En el ámbito de la enfermería, este fenómeno se refleja tanto en la atención brindada a pacientes mayores como en las condiciones laborales de los profesionales de más edad. La falta de formación en geriatría, la sobrecarga laboral y la persistencia de estereotipos negativos favorecen la reproducción de actitudes edadistas que afectan la seguridad del paciente, limitan el acceso a tratamientos adecuados y disminuyen la calidad de vida de quienes reciben cuidados. Si bien es cierto que la evidencia científica muestra que este problema se puede mitigar mediante tres estrategias principales: políticas y legislación antidiscriminación, intervenciones educativas en todos los niveles de formación y contacto intergeneracional positivo. Así pues, implementar programas estructurados de sensibilización y formación en edadismo dentro del currículo de enfermería y generar entornos laborales inclusivos para profesionales veteranos, son acciones esenciales para avanzar hacia un sistema de salud más justo, equitativo y centrado en la persona.
Ageism, understood as the presence of stereotypes, prejudice, and discrimination against individuals because of their age, is a factor that negatively affects the quality of healthcare services. In the field of nursing, this phenomenon is reflected both in the care provided to older patients and in the working conditions of older professionals. Lack of training in geriatrics, work overload, and the persistence of negative stereotypes foster the reproduction of ageist attitudes that compromise patient safety, limit access to appropriate treatments, and decrease the quality of life of those receiving care. Scientific evidence shows that this problem can be mitigated through three main strategies: anti-discrimination policies and legislation, educational interventions at all levels of training, and positive intergenerational contact. Therefore, implementing structured programs for awareness and training on ageism within the nursing curriculum and creating inclusive work environments for senior professionals are essential actions to advance towards a fairer, more equitable, and person-centered healthcare system.