Andrés Carrascosa-Gil, Miriam Gabella Martín, María del Camino Salazar Lozano, Eduardo Tamayo Gómez, Jesús Rico Feijoo, César Aldecoa Alvarez de Santullano
Objetivo: El objetivo principal del estudio fue investigar acerca de la evolución sintomatológica a largo plazo del COVID persistente. El objetivo secundario del estudio fue valorar si algún tratamiento tuvo impacto en la evolución sintomatológica.
Diseño: Estudio longitudinal, prospectivo, observacional, no controlado.
Emplazamiento: Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Río Hortega, Valladolid, España.
Participantes: Cuarenta pacientes con COVID persistente (casos) y 40 voluntarios (controles) de la misma edad y sexo que los casos, que hubieran pasado COVID agudo sin desarrollar COVID persistente.
Mediciones principales: Se enviaron por correo postal unas escalas, índices y cuestionarios para evaluar los principales síntomas de COVID persistente. Se analizaron fatiga (MFIS), trastornos emocionales (HADS), trastornos del sueño (PSQI), alteraciones cognitivas (MFE-30), disnea (mMRC), ejercicio físico (GPAQ), calidad de vida (SF-36) y dolor (EGDC). Los casos fueron reevaluados a los tres años.
Resultados: A los tres años los casos registraron una mejoría en la disnea (mMRC) que pasó de 1,38 a 1,10 (p = 0,014). Hubo 10 casos que refirieron haber seguido como tratamiento ejercicio físico aeróbico y/o anaeróbico y se obtuvo que en el dolor (EGDC) su grado de severidad del dolor mejoró pasando de 2,7 a 1,3 (p = 0,039). En el resto de las mediciones las variaciones en los casos no alcanzaron la significación estadística.
Conclusiones: Tras tres años de seguimiento los pacientes con COVID persistente continúan con puntuaciones sintomatológicas similares a las iniciales y peores que las del grupo control. El tratamiento con ejercicio físico aeróbico y/o anaeróbico puede contribuir a mejorar parcialmente su evolución sintomatológica.
Objective: The primary aim of the study was to investigate the long-term symptom progression of long COVID. The secondary objective was to assess whether any treatment had an impact on symptom evolution.
Design: Longitudinal, prospective, observational, uncontrolled study.
Setting: Internal Medicine Department, Río Hortega University Hospital (Valladolid).
Participants: 40 patients with long COVID (cases) and 40 volunteers (controls) of the same age and sex as the cases, who had experienced acute COVID-19 without developing long COVID.
Main measurements: Scales, indices, and questionnaires were sent by post to evaluate the main symptoms of long COVID. The following were assessed: fatigue (MFIS), emotional disorders (HADS), sleep disturbances (PSQI), cognitive impairments (MFE-30), dyspnea (mMRC), physical exercise (GPAQ), quality of life (SF-36), and pain (CPGS). The cases were reassessed after three years.
Results: After three years, cases showed an improvement in dyspnea (mMRC), which decreased from 1.38 to 1.10 (p = 0.014). Ten cases reported having followed aerobic and/or anaerobic physical exercise as treatment, and it was observed that their pain severity (CPGS) improved from 2.7 to 1.3 (p = 0.039). In the remaining measurements, variations among cases did not reach statistical significance.
Conclusions: After three years of follow-up, patients with long COVID continued to have similar symptom scores to their initial assessments, and worse than those of the control group. Aerobic and/or anaerobic physical exercise may contribute to partially improving symptom evolution.