La dermatoscopia es una técnica diagnóstica que ha transformado la práctica dermatológica al permitir una visualización detallada de estructuras cutáneas no visibles a simple vista. Su uso en la evaluación de lesiones pigmentadas es esencial para diferenciar entre lesiones benignas y malignas, especialmente en el diagnóstico precoz de melanoma. Sin embargo, la mayoría de algoritmos dermatoscópicos se han validado en poblaciones caucásicas con fototipos bajos (I–III), lo que plantea limitaciones al aplicarlos en poblaciones con fototipos altos (IV–VI), como las de origen latinoamericano, africano y asiático.
En estas poblaciones, la piel presenta una mayor pigmentación basal y patrones característicos que pueden enmascarar signos tempranos de malignidad. Esto conduce a un mayor riesgo de diagnósticos tardíos, particularmente en melanomas acrales y mucosos, que son más frecuentes y letales en fototipos altos.
Este artículo aborda los hallazgos dermatoscópicos característicos de estas poblaciones, los retos diagnósticos, la utilidad clínica de la técnica, y explora nuevas perspectivas tecnológicas, incluyendo inteligencia artificial y dermatoscopia digital. La integración de estos avances puede mejorar la equidad diagnóstica y reducir la mortalidad asociada al cáncer de piel en grupos étnicos históricamente subrepresentados.
Dermoscopy is a diagnostic technique that has transformed dermatological practice by enabling detailed visualization of cutaneous structures not visible to the naked eye. Its use in the evaluation of pigmented lesions is essential for distinguishing between benign and malignant entities, particularly in the early diagnosis of melanoma. However, most dermoscopic algorithms have been validated in Caucasian populations with lighter skin phototypes (I–III), which poses limitations when applied to populations with darker phototypes (IV–VI), such as those of Latin American, African, and Asian descent.
In these populations, skin exhibits increased basal pigmentation and characteristic patterns that may obscure early signs of malignancy. This leads to a higher risk of delayed diagnoses, particularly in acral and mucosal melanomas, which are more prevalent and lethal in individuals with darker phototypes.
This article reviews the characteristic dermoscopic findings in these populations, highlights diagnostic challenges, discusses the clinical utility of the technique, and explores novel technological perspectives, including artificial intelligence and digital dermoscopy. The integration of these advances may enhance diagnostic equity and reduce skin cancer–related mortality in historically underrepresented ethnic groups.