La toma de decisiones compartidas (TDC) representa un elemento esencial en la práctica de los cuidados paliativos, ya que coloca al paciente en el centro del proceso clínico y respeta su autonomía en la etapa final de la vida. Este artículo monográfico revisa la relevancia, los beneficios y los desafíos de la implementación de la TDC en la actualidad, sustentado en la consulta de bases de datos científicas. Diversos estudios muestran que la participación activa del paciente en la toma de decisiones incrementa la satisfacción, disminuye la ansiedad y evita intervenciones insignificantes que prolongan innecesariamente el sufrimiento. La enfermería cumple un rol clave como facilitador, educador y mediador, promoviendo espacios de comunicación efectiva entre el paciente, la familia y el equipo interdisciplinario. Sin embargo, su aplicación enfrenta barreras como la falta de tiempo, la escasa formación en comunicación y la ausencia de protocolos institucionales claros. El fortalecimiento de competencias éticas y comunicativas, así como el desarrollo de políticas de salud centradas en la persona, son fundamentales para garantizar una TDC efectiva que permita una muerte digna y acorde con los valores y preferencias del paciente.
Shared decision-making (SDM) represents an essential element in the practice of palliative care, as it places the patient at the center of the clinical process and respects their autonomy in the final stage of life. This monographic article reviews the relevance, benefits, and current challenges of implementing SDM, supported by a review of scientific databases. Various studies show that the active participation of the patient in decision-making increases satisfaction, reduces anxiety, and prevents futile interventions that unnecessarily prolong suffering. Nursing plays a key role as facilitator, educator, and mediator, promoting spaces for effective communication between the patient, the family, and the interdisciplinary team. However, its implementation faces barriers such as lack of time, limited training in communication, and the absence of clear institutional protocols. Strengthening ethical and communication competencies, as well as developing person-centered health policies, are fundamental to ensuring effective SDM that allows for a dignified death aligned with the patient’s values and preferences.