La anticoncepción en mujeres con diversidad funcional intelectual y psíquica plantea un reto clínico, ético y social que exige una atención matronal individualizada, inclusiva y basada en los derechos humanos. La matrona es clave en la valoración integral, el asesoramiento adaptado, la facilitación del consentimiento informado accesible y la elección de métodos anticonceptivos seguros, priorizando, en la mayoría de los casos, aquellos reversibles de larga duración. La comunicación adaptada, la prevención de abusos, la formación en igualdad de género, en diversidad y derechos reproductivos y la coordinación interdisciplinar son pilares del abordaje. La Ley Orgánica 2/2020, al reforzar las garantías en intervenciones reproductivas, respalda el papel de la matrona como garantía de la autonomía y la dignidad de la mujer, fortaleciendo una atención ética, segura y respetuosa en salud sexual y reproductiva.
Contraception in women with intellectual and psychosocial disabilities presents a clinical, ethical, and social challenge that requires individualized, inclusive, and human rights–based midwifery care. The midwife plays a key role in comprehensive assessment, tailored counseling, facilitation of accessible informed consent, and the selection of safe contraceptive methods, prioritizing, in most cases, long-acting reversible methods. Adapted communication, prevention of abuse, training in gender equality, diversity, and reproductive rights, and interdisciplinary coordination are essential pillars of care. Organic Law 2/2020, by reinforcing guarantees in reproductive interventions, supports the midwife’s role in safeguarding women’s autonomy and dignity, strengthening ethical, safe, and respectful care in sexual and reproductive health.