Ana Ordas Viñuales, Blanca Asunción Macías Lusilla, María Reyna Flores Ponce, Belén Gayán Benedet, Jorge Canela Royo, Álvaro Laborda Pascual
La vía intramuscular (IM) es una vía de administración de fármacos ampliamente utilizada, en especial en atención primaria, por su rapidez y menor complicación técnica de administración que la vía intravenosa. Sin embargo, en muchos entornos, se llega a priorizar sobre la vía oral, sin ninguna justificación científica y con alternativas orales igualmente válidas. La IM se prioriza de forma excesiva e innecesaria, particularmente en países de ingresos bajos y medios y entre los facultativos más desactualizados. Este abuso conlleva a una utilización inadecuada de recursos sanitarios y a un aumento de riesgos, como son el incremento de riesgo de transmisión de enfermedades infecto-contagiosas, infecciones en la zona de punción o lesiones sobre estructuras anatómicas, como pueden ser las nerviosas. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), se insiste en la necesidad de disminuir las inyecciones innecesarias y promover la priorización de la vía oral siempre que sea posible, ya que esta es igualmente efectiva, menos dolorosa y más segura. En este artículo planteamos estrategias que favorezcan una prescripción más controlada de la indicación de vía IM e insistir en la seguridad cuando ésta sea estrictamente necesaria.
The intramuscular (IM) route of drug administration is widely used, especially in primary care, due to its speed and lower technical complications compared to the intravenous route. However, in many settings, it is prioritized over the oral route, without any scientific justification and despite equally valid oral alternatives. IM injections are prioritized excessively and unnecessarily, particularly in low- and middle-income countries and among the most outdated physicians. This overuse leads to inappropriate use of healthcare resources and increased risks, such as an increased risk of transmission of infectious diseases, infections at the injection site, or injuries to anatomical structures, such as nerves. The World Health Organization (WHO) emphasizes the need to reduce unnecessary injections and promote prioritizing the oral route whenever possible, as it is equally effective, less painful, and safer. In this article, we propose strategies that promote more controlled prescription of IM routes and emphasize safety when strictly necessary.