El síndrome aórtico agudo tipo A (SAA-A) es una emergencia médica con elevada mortalidad, capaz de simular un infarto agudo de miocardio (IAM) y dificultar su diagnóstico precoz. Presentamos el caso de una mujer de 92 años con antecedentes de demencia vascular leve, hipertensión arterial y enfermedad renal crónica, que acudió a Urgencias por dolor torácico súbito en reposo, irradiado a espalda y hombro izquierdo, sin cortejo vegetativo. El electrocardiograma inicial mostró un patrón de isquemia subendocárdica global, motivando la activación del código IAM. El ecocardiograma reveló derrame pericárdico y la angiotomografía computarizada confirmó un hematoma intramural aórtico con hemopericardio, compatible con SAA-A. Por la avanzada edad y la comorbilidad de la paciente, se optó por tratamiento paliativo, con adecuado control sintomático hasta el fallecimiento. Este caso subraya la importancia de incluir el SAA-A en el diagnóstico diferencial del dolor torácico, incluso cuando la presentación imita un IAM. La utilización temprana de técnicas de imagen, especialmente tomografía computarizada y ecocardiografía, es fundamental para un diagnóstico preciso. Asimismo, resalta la necesidad de una valoración ética individualizada del esfuerzo terapéutico en pacientes frágiles con mal pronóstico.
Type A acute aortic syndrome (AAAS) is a life-threatening medical emergency that can mimic acute myocardial infarction (AMI), hindering early diagnosis. We report the case of a 92-year-old woman with mild vascular dementia, hypertension, and chronic kidney disease, who presented to the Emergency Department with sudden-onset chest pain at rest, radiating to the back and left shoulder, without autonomic symptoms. The initial electrocardiogram revealed a pattern of global subendocardial ischemia, prompting AMI code activation. Echocardiography showed pericardial effusion, and computed tomography angiography confirmed an aortic intramural hematoma with hemopericardium, consistent with AAAS. Given the patient’s advanced age and comorbidities, palliative care was initiated, achieving adequate symptom control until death. This case highlights the need to consider AAAS in the differential diagnosis of chest pain, even when presentation resembles AMI. Early use of imaging—particularly computed tomography and echocardiography—is essential for accurate diagnosis. It also underscores the importance of individualized ethical assessment of therapeutic effort in frail patients with poor prognosis.