María Jiménez Amuedo, Alicia Román Rojas, Francisco Javier Álvarez Arjonilla, Laura Santos Rodríguez
La parálisis braquial neonatal de origen obstétrico (PBN) es una lesión del plexo braquial que ocurre generalmente durante el parto, asociada principalmente a distocia de hombros y maniobras obstétricas inadecuadas. Aunque muchas de estas lesiones son reversibles, algunas pueden dejar secuelas permanentes si no se actúa precozmente. La matrona desempeña un papel fundamental tanto en la prevención como en el abordaje inmediato de esta complicación. Esta revisión sistemática analiza la evidencia publicada entre 2020 y 2024, centrándose en los factores de riesgo, maniobras preventivas, abordaje inicial y competencias profesionales de la matrona. La macrosomía, la diabetes gestacional y la obesidad materna destacan como factores de riesgo principales. La formación específica en maniobras como McRoberts o la presión suprapúbica, especialmente mediante simulación clínica, ha demostrado reducir la incidencia de PBN. El diagnóstico temprano y el seguimiento multidisciplinar (fisioterapia, neurología y cirugía en casos graves) mejoran significativamente el pronóstico. La matrona, como profesional de referencia durante el parto, debe estar capacitada para actuar con rapidez, reconocer signos precoces de lesión y colaborar en el seguimiento neonatal. Promover una atención obstétrica basada en la evidencia y centrada en la seguridad del parto es clave para prevenir esta patología y mejorar los resultados perinatales.
Obstetric neonatal brachial palsy (NBP) is a brachial plexus injury that usually occurs during childbirth, primarily associated with shoulder dystocia and inadequate obstetric maneuvers. Although many of these injuries are reversible, some can leave permanent sequelae if not treated early. The midwife plays a fundamental role in both the prevention and immediate management of this complication. This systematic review analyzes the evidence published between 2020 and 2024, focusing on risk factors, preventive maneuvers, initial management, and midwifery competencies. Macrosomia, gestational diabetes, and maternal obesity stand out as major risk factors. Specific training in maneuvers such as McRoberts or suprapubic pressure, especially through clinical simulation, has been shown to reduce the incidence of NBP. Early diagnosis and multidisciplinary follow-up (physical therapy, neurology, and surgery in severe cases) significantly improve the prognosis. The midwife, as the primary professional during childbirth, must be trained to act quickly, recognize early signs of injury, and assist in neonatal follow-up. Promoting evidence-based obstetric care focused on safe delivery is key to preventing this condition and improving perinatal outcomes.