La mastitis es una complicación frecuente durante la lactancia, caracterizada por inflamación, dolor, enrojecimiento mamario y, en algunos casos, síntomas sistémicos como fiebre. Su aparición afecta significativamente la experiencia de amamantamiento y puede llevar al abandono precoz de la lactancia. La etiología de la mastitis es multifactorial, incluyendo la estasis láctea, un agarre inadecuado del lactante, lesiones en el pezón y desequilibrios en la microbiota mamaria. Clínicamente, puede presentarse en formas leves, moderadas o severas, y en ocasiones evolucionar hacia un absceso mamario si no se trata adecuadamente. El abordaje inicial se basa en medidas no farmacológicas como el vaciamiento frecuente del pecho, analgésicos antiinflamatorios y apoyo profesional en la técnica de lactancia. En casos con signos de infección, se requiere tratamiento antibiótico específico. También se exploran intervenciones complementarias como el uso de probióticos, aunque su uso aún no está ampliamente estandarizado. La matrona desempeña un papel esencial en la prevención, detección precoz y manejo de la mastitis. Su intervención oportuna, basada en evidencia y centrada en la mujer, contribuye a una recuperación eficaz y al mantenimiento de la lactancia materna, mejorando así la salud y el bienestar de madres e hijos.
Mastitis is a common complication during breastfeeding, characterized by inflammation, breast pain, redness, and in some cases, systemic symptoms such as fever. Its occurrence can significantly disrupt the breastfeeding experience and often leads to early weaning. The condition has a multifactorial origin, including milk stasis, poor latch technique, nipple trauma, and imbalances in the breast microbiota. Clinically, it ranges from mild to severe forms and may progress to a breast abscess if not properly managed. Initial management focuses on non-pharmacological measures such as frequent breast emptying, anti-inflammatory pain relief, and professional support in breastfeeding technique. In cases with systemic infection signs, antibiotic therapy is necessary. Complementary strategies such as the use of probiotics are also being explored, though their application is not yet standard practice. Midwives play a key role in the prevention, early detection, and management of mastitis. Timely, evidence-based, and woman-centered care supports recovery and promotes continued breastfeeding, contributing to better maternal and infant health outcomes.