El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es un trastorno endocrino común en mujeres en edad reproductiva, caracterizado por ovulación irregular, hiperandrogenismo y ovarios poliquísticos, según los criterios de Rotterdam. Existen cuatro fenotipos clínicos, y sus manifestaciones incluyen acné, hirsutismo, amenorrea, obesidad, infertilidad y alteraciones metabólicas. Aunque su causa exacta es desconocida, se considera multifactorial con un fuerte componente genético.
Una característica frecuente es la resistencia a la insulina, incluso en mujeres no obesas, lo que contribuye al aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV). Este riesgo está potenciado por otros factores como hipertensión, dislipidemia y obesidad abdominal.
Se presenta el caso de una mujer de 42 años con antecedentes de SOP, hipertensión, obesidad y dislipidemia. Se confirman ovarios poliquísticos por ecografía y se identifican múltiples factores de riesgo cardiovascular. El tratamiento incluye cambios en el estilo de vida, fármacos antihipertensivos y estatinas, con seguimiento estrecho en atención primaria.
Aunque algunos estudios han demostrado un mayor riesgo de ECV en mujeres con SOP, otros no han encontrado una asociación estadísticamente significativa, especialmente tras ajustar el índice de masa corporal. La evidencia sugiere que el riesgo puede variar según el fenotipo del SOP, siendo más alto en los fenotipos clásicos (A y B).
Las guías actuales recomiendan evaluar rutinariamente el riesgo cardiovascular en mujeres con SOP, mediante control de glucosa, perfil lipídico, presión arterial y peso. El tratamiento inicial debe enfocarse en modificaciones del estilo de vida. En casos con resistencia a la insulina, se puede usar metformina.
Conclusión: El SOP debe considerarse un factor de riesgo cardiovascular importante. La detección precoz y un abordaje integral son clave para prevenir complicaciones a largo plazo.
Polycystic ovary syndrome (PCOS) is a common endocrine disorder in women of reproductive age, characterized by irregular ovulation, hyperandrogenism, and polycystic ovaries according to the Rotterdam criteria. Four clinical phenotypes exist, and symptoms include acne, hirsutism, amenorrhea, obesity, infertility, and metabolic alterations. Although the exact cause is unknown, PCOS is considered multifactorial with a strong genetic component.
Insulin resistance is frequently observed, even in non-obese women, contributing to an increased risk of cardiovascular disease (CVD). This risk is further elevated by associated conditions such as hypertension, dyslipidemia, and abdominal obesity.
A clinical case describes a 42-year-old woman with a history of PCOS, hypertension, obesity, and dyslipidemia. Polycystic ovaries were confirmed by ultrasound, and multiple cardiovascular risk factors were identified. Treatment included lifestyle modifications, antihypertensive drugs, and statins, with close monitoring in primary care.
Although some studies have shown a higher risk of CVD in women with PCOS, others have not found a statistically significant association, particularly after adjusting for body mass index (BMI). Evidence suggests that cardiovascular risk may vary according to PCOS phenotype, being higher in classic phenotypes (A and B).
Current guidelines recommend routine cardiovascular risk assessment in women with PCOS, including monitoring of blood glucose, lipid profile, blood pressure, and weight. First-line treatment should focus on lifestyle changes. In cases of insulin resistance, metformin may be indicated.
In conclusión, PCOS should be considered a significant cardiovascular risk factor. Early detection and a comprehensive approach are essential to prevent long-term complications.