Virginia Giménez Molina, Ana Cristina Galindo García, Ángel Sicilia Camarena, María Cortés Costa, Andrés Biescas Merino, Claudia Giménez Molina
La parálisis facial, también conocida como parálisis de Bell, es la forma más común de parálisis facial periférica en la edad pediátrica y se caracteriza por una disfunción motora de los músculos faciales sin una causa aparente. Su diagnóstico es clínico, y aunque en la mayoría de los casos la recuperación es espontánea, el pronóstico depende de la gravedad de la lesión.
Este artículo presenta el caso clínico de un niño de 5 años diagnosticado de parálisis facial idiopática, con debilidad facial unilateral sin otros síntomas neurológicos. Tras realizar la exploración física y descartar otras causas, se inició tratamiento con corticoides y medidas de protección ocular, con una recuperación completa en cuatro semanas.
La parálisis facial idiopática en niños tiene un buen pronóstico, con una recuperación completa en la mayoría de los casos en 6-8 semanas. Los tratamientos con corticoides orales son recomendados dentro de los primeros tres días de aparición de los síntomas, aunque la asociación con antivirales no es universalmente aceptada. La identificación temprana y el tratamiento adecuado son esenciales para evitar secuelas permanentes.
Facial paralysis, also known as Bell’s palsy, is the most common form of peripheral facial paralysis, characterized by motor dysfunction of the facial muscles without an apparent cause. Its diagnosis is clinical, and while most cases recover spontaneously, the prognosis depends on the severity of the injury.
This article presents the clinical case of a 5-year-old child diagnosed with Bell’s palsy, who exhibited unilateral facial weakness without other neurological symptoms. After a physical examination and excluding other causes, treatment with corticosteroids and ocular protection measures was initiated, leading to full recovery within four weeks.
Idiopathic facial paralysis in children has a good prognosis, with complete recovery in most cases within 6-8 weeks. Oral corticosteroid treatment is recommended within the first three days of symptom onset, although the association with antivirals is not universally accepted. Early identification and appropriate treatment are essential to prevent permanent sequelae.