Alicia Román Rojas, Francisco Javier Álvarez Arjonilla, María Jiménez Amuedo, Laura Santos Rodríguez
La hemorragia posparto (HPP) representa la principal causa de morbimortalidad materna a nivel mundial, siendo la atonía uterina su etiología más frecuente. Se clasifica como primaria si ocurre en las primeras 24 horas tras el parto y secundaria si aparece hasta seis semanas después. Las principales causas se resumen en la regla de las 4 T: tono (atonía), trauma, tejidos retenidos y trombina (coagulopatías).
El diagnóstico es clínico y requiere actuación inmediata mediante medidas generales de soporte vital y terapias específicas según la causa. Entre las estrategias de prevención más eficaces se encuentra el manejo activo del alumbramiento, que incluye el uso de uterotónicos como la oxitocina, el masaje uterino y la tracción controlada del cordón umbilical.
Otras complicaciones como los hematomas genitales requieren vigilancia y, en casos severos, intervención quirúrgica. Asimismo, las coagulopatías congénitas como la enfermedad de Von Willebrand, hemofilia o deficiencias de factores aumentan el riesgo de sangrado y deben ser controladas de forma multidisciplinaria.
La matrona desempeña un papel esencial en la detección precoz, tratamiento inicial y seguimiento del puerperio, tanto en el ámbito hospitalario como en atención primaria, así como en la educación sanitaria de la mujer y su familia.
Postpartum hemorrhage (PPH) is the leading cause of maternal morbidity and mortality worldwide, with uterine atony being the most common cause. It is classified as primary when it occurs within the first 24 hours after delivery and secondary when it occurs up to six weeks postpartum. The main causes are summarized by the «4 Ts» rule: tone (atony), trauma, retained tissue, and thrombin (coagulopathies).
Diagnosis is clinical and requires immediate action with general life support measures and specific treatments based on the underlying cause. One of the most effective preventive strategies is active management of the third stage of labor, which includes the use of uterotonic agents like oxytocin, uterine massage, and controlled cord traction.
Other complications, such as genital hematomas, require close monitoring and, in severe cases, surgical intervention. Additionally, congenital coagulopathies such as Von Willebrand disease, hemophilia, or factor deficiencies increase the risk of bleeding and require multidisciplinary management.
Midwives play a crucial role in early detection, initial treatment, and postpartum follow-up, both in hospital and primary care settings, as well as in health education for the woman and her family.