La pericondritis aguda es una infección del pericondrio, tejido conectivo que recubre el cartílago del pabellón auricular, sin afectar al lóbulo auricular. Aunque poco frecuente en pediatría, constituye una urgencia otorrinolaringológica, ya que el retraso en su diagnóstico y tratamiento puede ocasionar necrosis del cartílago y deformidad irreversible conocida como “oreja en coliflor”. Entre las causas menos comunes, pero importantes, están las picaduras de insectos, que pueden desencadenar una inflamación local y facilitar la sobreinfección bacteriana.
La etiología incluye traumatismos, procedimientos quirúrgicos, piercings, picaduras de insectos y extensión desde infecciones cutáneas próximas. Los agentes bacterianos más frecuentes son Staphylococcus aureus (incluyendo cepas resistentes a meticilina, SARM), Streptococcus pyogenes y Pseudomonas aeruginosa, especialmente en infecciones relacionadas con piercings o exposición acuática.
Clínicamente, la pericondritis se manifiesta con dolor intenso, eritema, edema y aumento de temperatura en el pabellón auricular, respetando el lóbulo. En etapas avanzadas, pueden aparecer exudados purulentos y fístulas. La celulitis auricular, que afecta también al lóbulo, debe diferenciarse por su extensión y características clínicas.
El diagnóstico es clínico, basado en anamnesis y exploración física, con apoyo de ecografía en casos de complicaciones. La toma de muestras para cultivo es recomendable en presencia de secreción purulenta para guiar la antibioterapia.
El tratamiento precoz con antibióticos es fundamental para prevenir secuelas. En infecciones leves, se recomienda amoxicilina-ácido clavulánico; en zonas con alta prevalencia de SARM, clindamicina o trimetoprim-sulfametoxazol. En cuadros graves, se emplean antibióticos intravenosos como vancomicina y ciprofloxacino. Además, se indica analgesia y antiinflamatorios. Con un manejo adecuado, la pericondritis tiene buen pronóstico, mientras que el retraso en el tratamiento puede causar deformidades auriculares permanentes.
Acute perichondritis is an infection of the perichondrium, the connective tissue surrounding the auricular cartilage, sparing the earlobe. Although uncommon in pediatrics, it constitutes an otorhinolaryngological emergency, as delayed diagnosis and treatment can lead to cartilage necrosis and irreversible deformity known as “cauliflower ear.” Among the less common but important causes are insect bites, which can trigger local inflammation and facilitate bacterial superinfection.
Etiologies include trauma, surgical procedures, piercings, insect bites, and extension from nearby skin infections. The most frequent bacterial agents are Staphylococcus aureus (including methicillin-resistant strains, MRSA), Streptococcus pyogenes, and Pseudomonas aeruginosa, especially in infections related to piercings or aquatic exposure.
Clinically, perichondritis presents with intense pain, erythema, edema, and increased warmth of the auricle, sparing the earlobe. In advanced stages, purulent discharge and fistulas may develop. Auricular cellulitis, which also affects the earlobe, should be differentiated based on its extent and clinical features.
Diagnosis is primarily clinical, based on patient history and physical examination, with ultrasound support in complicated cases. Cultures are recommended when purulent discharge is present to guide antibiotic therapy.
Early antibiotic treatment is essential to prevent sequelae. In mild infections, amoxicillin-clavulanic acid is recommended; in areas with high MRSA prevalence, clindamycin or trimethoprim-sulfamethoxazole are alternatives. Severe cases require intravenous antibiotics such as vancomycin and ciprofloxacin. Additionally, analgesics and anti-inflammatory treatment are indicated. With appropriate management, perichondritis has a favorable prognosis, while delayed treatment can cause permanent auricular deformities.