Fernando G. Benavides
Este artículo revisa el largo y complejo proceso de institucionalización de la salud pública en España, desde mediados del siglo xix hasta la actualidad, subrayando su fragilidad estructural pese a los avances normativos acumulados. A partir de la Ley de Sanidad de 1855, concebida como respuesta a las epidemias de cólera, se describe la progresiva asunción por parte del Estado de responsabilidades en protección de la salud colectiva, en paralelo a la consolidación, aún tardía, del propio Estado español. El texto muestra cómo, a lo largo del siglo xx, la salud pública quedó a menudo subordinada a una concepción de la sanidad como problema de orden público o eclipsada por el desarrollo de los servicios asistenciales ligados a la Seguridad Social, especialmente durante la dictadura franquista. La transición democrática y la Ley General de Sanidad de 1986 supusieron un avance decisivo para el sistema asistencial, pero no lograron integrar plenamente la salud pública ni dotarla de recursos suficientes, agravándose la fragmentación tras las transferencias a las comunidades autónomas. La Ley General de Salud Pública de 2011 y más recientemente la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública en 2025 abren una nueva etapa marcada por la experiencia de la pandemia de COVID-19. No obstante, la consolidación real de la salud pública en España dependerá menos de las leyes que de una dotación suficiente y estable de recursos financieros y profesionales.
This article reviews the long and complex process of institutionalizing public health in Spain, from the mid-nineteenth century to the present, highlighting its persistent structural fragility despite the accumulation of regulatory advances. Beginning with the 1855 Health Act, conceived as a response to cholera epidemics, the paper describes the gradual assumption by the State of responsibilities for protecting collective health, in parallel with the late consolidation of the Spanish state itself. It shows how, throughout the twentieth century, public health was often subordinated to a view of health policy as a matter of public order or overshadowed by the development of healthcare services linked to the Social Security system, particularly during the Franco dictatorship. The democratic transition and the 1986 General Health Act represented a decisive step forward for healthcare services but failed to fully integrate public health or provide it with sufficient resources, a fragmentation that was further exacerbated by the transfer of responsibilities to the Autonomous Communities. The 2011 General Public Health Act and, more recently, the creation of the State Public Health Agency in 2025 opens a new phase shaped by the experience of the COVID-19 pandemic. Nevertheless, the effective consolidation of public health in Spain will depend less on legislation than on the availability of sufficient and stable financial and professional resources.