El accidente cerebrovascular (ACV) es una alteración brusca de la circulación cerebral que puede ser isquémica, por obstrucción arterial, o hemorrágica, por rotura vascular. El ACV isquémico representa hasta el 75% de los casos y su manejo se centra en restaurar el flujo sanguíneo; el hemorrágico, menos frecuente pero más letal, prioriza limitar la expansión del sangrado. La diferencia en la fisiopatología determina estrategias terapéuticas específicas para cada tipo.
Se realizó una revisión bibliográfica en agosto de 2025 en las bases de datos PubMed y SciELO. Se utilizaron las palabras claves ictus isquémico, hemorragia intracerebral y tratamiento, combinados con operadores booleanos. Se incluyeron artículos en español e inglés publicados entre 2014 y 2024, con acceso libre a texto completo. De 1025 artículos iniciales, tras aplicar criterios de inclusión, exclusión y eliminar duplicados, se seleccionaron 10 estudios para el análisis final.
En el ACV isquémico agudo, la trombólisis intravenosa con rt-PA dentro de 4,5 horas y la trombectomía mecánica en oclusiones de grandes vasos hasta 24 horas en casos seleccionados son las intervenciones de elección. El control de la presión arterial es clave, con objetivos específicos según si se administrará reperfusión.
En el ACV hemorrágico, el manejo inicial busca reducir la presión arterial para prevenir la expansión del hematoma, evitando descensos bruscos que comprometen la perfusión cerebral. Se prioriza la suspensión y reversión rápida de la anticoagulación, el uso de medidas antitrombóticas mecánicas y, en casos seleccionados, la evacuación quirúrgica del hematoma.
En ambos tipos de ACV, la atención y la coordinación multidisciplinaria son esenciales para mejorar la supervivencia y reducir secuelas, apoyándose en protocolos adaptados a los recursos disponibles.
Stroke is a sudden disruption of cerebral circulation that can be ischemic, caused by arterial obstruction, or hemorrhagic, caused by vascular rupture. Ischemic stroke accounts for up to 75% of cases, and its management focuses on restoring blood flow; hemorrhagic stroke, less frequent but more lethal, prioritizes limiting hematoma expansion. Differences in pathophysiology determine specific therapeutic strategies for each type.
A literature review was conducted in August 2025 using the PubMed and SciELO databases. Search terms in English and Spanish related to ischemic stroke, intracerebral hemorrhage, and treatment were combined with Boolean operators. Articles in Spanish and English published between 2014 and 2024 with free full-text access were included. From an initial 1,025 articles, after applying inclusion and exclusion criteria and removing duplicates, 10 studies were selected for the final analysis.
In acute ischemic stroke, intravenous thrombolysis with rt-PA within 4.5 hours and mechanical thrombectomy for large-vessel occlusions up to 24 hours in selected cases are the treatments of choice. Blood pressure control is crucial, with specific targets depending on whether reperfusion will be performed.
In hemorrhagic stroke, initial management aims to reduce blood pressure to prevent hematoma expansion, avoiding abrupt drops that could compromise cerebral perfusion. Rapid discontinuation and reversal of anticoagulation, the use of mechanical antithrombotic measures, and, in selected cases, surgical evacuation of the hematoma are prioritized.
In both types of stroke, specialized care and multidisciplinary coordination are essential to improve survival and reduce sequelae, supported by protocols adapted to available resources.