La preeclampsia es una de las complicaciones más severas del embarazo, caracterizada por hipertensión y proteinuria a partir de la semana 20 de gestación. Resulta de una disfunción en la implantación y desarrollo placentario, que desencadena una cadena de respuestas inmunológicas y vasculares, alterando el bienestar materno y fetal. En España, su incidencia oscila entre el 1-2% de los embarazos, aunque puede variar según los factores de riesgo como primiparidad, edad avanzada, obesidad y patologías previas.
Esta patología puede evolucionar rápidamente y dar lugar a complicaciones graves como eclampsia, síndrome HELLP, insuficiencia renal, edema pulmonar, hemorragias, parto prematuro, restricción del crecimiento fetal y muerte materna o neonatal. El diagnóstico se realiza a través de la monitorización de la presión arterial, proteína en orina y análisis clínicos específicos. El tratamiento busca estabilizar a la madre y prolongar la gestación lo máximo posible, siendo el parto la única cura definitiva.
El rol de enfermería es fundamental en la vigilancia estrecha, administración de medicación, educación sanitaria y apoyo emocional tanto a la paciente como a su familia, asegurando un abordaje integral y personalizado para mejorar los resultados obstétricos y prevenir complicaciones.
Preeclampsia is one of the most severe complications of pregnancy, characterised by hypertension and proteinuria from the 20th week of gestation onwards. It results from a dysfunction in placental implantation and development, which triggers a chain of immunological and vascular responses, altering maternal and foetal well-being. In Spain, its incidence ranges between 1-2% of pregnancies, although it can vary depending on risk factors such as primiparity, advanced age, obesity, and previous pathologies.
This condition can progress rapidly and lead to serious complications such as eclampsia, HELLP syndrome, renal failure, pulmonary oedema, haemorrhages, premature delivery, foetal growth restriction and maternal or neonatal death. Diagnosis is made through monitoring of blood pressure, protein in urine and specific clinical analyses. Treatment aims to stabilise the mother and prolong the pregnancy as long as possible, with delivery being the only definitive cure.
The role of nursing is fundamental in close monitoring, medication administration, health education, and emotional support for both the patient and her family, ensuring a comprehensive and personalised approach to improve obstetric outcomes and prevent complications.