La fuga aérea persistente (FAP) constituye una complicación potencialmente grave tras procedimientos torácicos o en el contexto de patologías pulmonares subyacentes, prolongando la hospitalización y aumentando el riesgo de complicaciones infecciosas. Su manejo requiere un enfoque escalonado que combine medidas conservadoras, intervenciones endoscópicas, pleurodesis y, en casos seleccionados, cirugía.
Se describe el caso de un varón de 82 años con enfermedad pulmonar intersticial difusa (EPID), que desarrolló neumotórax derecho complicado con FAP refractaria a drenaje pleural y optimización de la presión negativa. La imposibilidad de localizar el origen de la fuga descartó el uso de válvulas endobronquiales. Se realizaron dos hemopleurodesis con reducción parcial del volumen de fuga, pero sin resolución completa. Finalmente, se optó por alta hospitalaria con sistema portátil de drenaje, permitiendo seguimiento ambulatorio estrecho y evitando estancias prolongadas.
Este caso ilustra el papel de la hemopleurodesis como alternativa terapéutica eficaz en pacientes con limitaciones para opciones quirúrgicas o endoscópicas, así como la utilidad de los dispositivos portátiles en la transición hospitalaria. Asimismo, subraya la importancia de individualizar el tratamiento según la etiología, las características del paciente y los recursos disponibles, integrando estrategias que optimicen la seguridad y la calidad de vida.
Persistent air leak (PAL) is a potentially serious complication following thoracic procedures or in the context of underlying lung diseases, prolonging hospitalisation and increasing the risk of infectious complications. Its management requires a stepwise approach combining conservative measures, endoscopic interventions, pleurodesis and, in selected cases, surgery.
We describe the case of an 82-year-old man with diffuse interstitial lung disease who developed a right pneumothorax complicated by PAL refractory to pleural drainage and negative pressure optimisation. The inability to locate the source of the leak ruled out the use of endobronchial valves. Two haemopleurodesis procedures were performed with partial reduction of the leak volume, but without complete resolution. Finally, it was decided to discharge the patient with a portable drainage system, allowing close outpatient follow-up and avoiding prolonged hospital stays.
This case illustrates the role of hemopleurodesis as an effective therapeutic alternative in patients with limitations for surgical or endoscopic options, as well as the usefulness of portable devices in hospital transition. It also highlights the importance of individualising treatment according to the aetiology, patient characteristics and available resources, integrating strategies that optimise safety and quality of life.