Carmen Plana Royo, Paula Granada Usieto, Ana Baruquer Pérez, Eva Casas Lacambra, José Carlos Sanmartín Alastuey, Carmen Marco Benabarre
Se presenta el caso clínico de una paciente femenina de 32 años, diagnosticada con depresión mayor recurrente, que ingresó al servicio de salud mental tras un intento de autolesión, con ideación suicida activa, alteraciones del sueño, inapetencia y sentimientos de desesperanza y culpa. La paciente presentaba antecedentes de depresión desde hace cinco años, con tratamiento farmacológico irregular y limitada adherencia a seguimiento psicológico.
El Proceso de Atención de Enfermería (PAE) se aplicó con base en diagnósticos NANDA, intervenciones NIC y resultados NOC, priorizando la seguridad, la reducción de la ideación suicida, la estabilización emocional y la promoción de estrategias de afrontamiento. Las intervenciones incluyeron la creación de un ambiente seguro, monitorización constante del estado mental, acompañamiento emocional, educación en técnicas de manejo del estrés y coordinación con el equipo multidisciplinario, incluyendo psiquiatra y psicólogo.
La implementación del PAE permitió identificar necesidades críticas, aplicar intervenciones oportunas y evaluar de manera sistemática los resultados de enfermería. Como resultado, se observó disminución de la ansiedad, reducción de la ideación suicida y mejoría en el patrón de sueño y el estado de ánimo. Además, la educación al paciente y su familia fortaleció la comprensión del tratamiento, favoreciendo la adherencia y la continuidad del cuidado en el hogar.
Este caso evidencia la importancia del rol integral de enfermería en la salud mental, destacando la combinación de cuidados físicos, emocionales y educativos como estrategia esencial para la recuperación, la prevención de complicaciones y la mejora de la calidad de vida de los pacientes con depresión mayor y riesgo suicida. La experiencia resalta también la relevancia de la atención humanizada y basada en evidencia como pilar del cuidado de enfermería en entornos psiquiátricos.
This clinical case presents a 32-year-old female patient diagnosed with recurrent major depression, who was admitted to the mental health service following a self-harm attempt, with active suicidal ideation, sleep disturbances, loss of appetite, and feelings of hopelessness and guilt. The patient had a five-year history of depression, irregular pharmacological treatment, and limited adherence to psychological follow-up.
The Nursing Process (NP) was applied based on NANDA diagnoses, NIC interventions, and NOC outcomes, prioritizing safety, reduction of suicidal ideation, emotional stabilization, and promotion of coping strategies. Interventions included the creation of a safe environment, continuous mental status monitoring, emotional support, education on stress management techniques, and coordination with the multidisciplinary team, including psychiatrist and psychologist.
The implementation of the NP allowed critical needs to be identified, timely interventions to be applied, and nursing outcomes to be systematically evaluated. As a result, reductions in anxiety and suicidal ideation were observed, along with improvements in sleep patterns and mood. Additionally, patient and family education strengthened understanding of treatment, promoting adherence and continuity of care at home.
This case highlights the importance of the integral role of nursing in mental health, emphasizing the combination of physical, emotional, and educational care as an essential strategy for recovery, complication prevention, and quality of life improvement for patients with major depression and suicidal risk. The experience also underscores the relevance of humanized, evidence-based care as a cornerstone of nursing practice in psychiatric settings.