Carmen Plana Royo, Paula Granada Usieto, Ana Baruquer Pérez, Eva Casas Lacambra, José Carlos Sanmartín Alastuey, Carmen Marco Benabarre
Se presenta el caso clínico de una paciente femenina de 22 años hospitalizada por un trastorno de la conducta alimentaria, específicamente anorexia nerviosa grave, con riesgo nutricional elevado y alteraciones emocionales asociadas. La paciente mostraba conductas de restricción alimentaria extrema, pérdida significativa de peso en los últimos seis meses y signos de ansiedad y depresión concomitantes. Se aplicó el Proceso de Atención de Enfermería (PAE) basado en diagnósticos NANDA, resultados NOC e intervenciones NIC, con el objetivo de estabilizar el estado nutricional, promover hábitos alimentarios saludables, reducir la ansiedad y mejorar el bienestar psicológico. Durante la hospitalización, los cuidados de enfermería incluyeron monitoreo físico y emocional, educación sobre la importancia de la nutrición, soporte terapéutico individual y familiar, así como coordinación interdisciplinaria con nutricionistas, psicólogos y psiquiatras. La intervención oportuna permitió prevenir complicaciones médicas graves, mejorar la adherencia al plan terapéutico y favorecer la recuperación progresiva de la paciente. Este caso evidencia la relevancia del rol integral de enfermería en la atención de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, destacando la combinación de cuidados físicos, emocionales y educativos como estrategia clave para garantizar la seguridad, la recuperación y la calidad de vida. Además, resalta la importancia de la educación familiar y el seguimiento continuo para prevenir recaídas y complicaciones a largo plazo, demostrando que un abordaje basado en evidencia y centrado en el paciente es fundamental en el manejo hospitalario de estos casos.
This clinical case presents a 22-year-old female patient hospitalized for an eating disorder, specifically severe anorexia nervosa, with high nutritional risk and associated emotional disturbances. The patient exhibited extreme food restriction behaviors, significant weight loss over the past six months, and concomitant anxiety and depression symptoms. The Nursing Care Process (NCP) was applied based on NANDA diagnoses, NOC outcomes, and NIC interventions, aiming to stabilize nutritional status, promote healthy eating habits, reduce anxiety, and improve psychological well-being. During hospitalization, nursing care included continuous physical and emotional monitoring, patient and family education on the importance of nutrition, individual and family therapeutic support, and interdisciplinary coordination with nutritionists, psychologists, and psychiatrists. Timely intervention prevented severe medical complications, enhanced adherence to the therapeutic plan, and supported the patient’s progressive recovery. This case highlights the critical role of comprehensive nursing care in managing patients with eating disorders, emphasizing the integration of physical, emotional, and educational interventions as a key strategy to ensure safety, recovery, and quality of life. Furthermore, it underscores the importance of family education and continuous follow-up to prevent relapses and long-term complications, demonstrating that evidence-based, patient-centered care is essential in the hospital management of such cases.